sábado, 21 de marzo de 2015

Cookies de avena, coco y chocolate.

Pues no, las galletas de toda la vida de Dios no tienen su origen en el continente americano, por más que nos empeñemos en llamarlas "cookies" y que nos las vendan como más americanas que los vaqueros.

Bueno, puestos a poner fotos de vaqueros casi mejor que ésta otra...

                                                        


 ¡Ayyyyyy, que me disperso! Continuemos.


Su origen es mucho, pero mucho más lejano, y las primeras galletas podrían remontarse al s.VII antes de Cristo en la antigua Persia, actual Irán, uno de los primeros países que cultivó el azúcar. Las galletas surgen ni más ni menos como meras pruebas que después se desechaban, cuando los pasteleros metían pequeños trozos de masa en el horno para probar la temperatura.


Recetas de este tipo de galletas hay a montones, pero como siempre y después de probar, tunear, y formatear un montón de galletas, yo me quedo con ésta de "cosecha propia" que creo que os va a encantar.



Crujiente por fuera y con un corazón tierno por dentro, con su puntito de sal, un intenso aroma a vainilla de Madasgacar, un toque de coco, la textura que le dan los copos de avena y el inconfundible sabor del chocolate las convierten sin duda en una receta de ésas que al menos una vez hay que probar, a sabiendas de que después de esa primera vez vendrán otras muchas, porque encima es sencilla de elaborar y rápida. ¡Vamos, que lo tiene todo oiga!




Para unas 35-40 cookies grandecitas necesitaremos:


  • 100 gr. azúcar blanquilla
  • 200 gr. azúcar moreno
  • 170 gr. mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 huevo y una yema (los míos eran XL)
  • 230 gr. harina
  • 50 gr. de copos de avena
  • 20 gr. de coco
  • 200 gr. de chocolate 70%
  • vainilla de Madagascar (un buen chorro)
  • media cucharadita de postre (tsp) de sal
  • media cucaharadita de postre (tsp) de bicarbonat0

Ponemos en la batidora (con el accesorio pala o similar) la mantequilla y los dos tipos de azúcar y comenzamos a integrarlos. Añadimos el huevo y la yema batidos y continuamos sin parar de mezclar. Vamos con la vainilla, la sal, el bicarbonato y la harina, que no hace falta ni siquiera que esté tamizada. Incorporamos los copos de avena y el coco rallado y terminamos añadiendo el chocolate troceado.


Podéis usar chips de chocolate, pero yo prefiero picarlo en el Thermomix porque me quedan los trozos de diferentes tamaños y les da a las galletas un encanto rústico y más desaliñado que si ponemos los chips ya preparados.

La masa resultante es una masa pegajosa, no pasa nada, está correcta, no añadáis más harina. Sacad la masa de la batidora con ayuda de una espátula y trabajadla a mano un poquito aunque se os pegue sobre una superficie tipo "Silpat".

¡Lista! Ya os dije que era una receta rápida y sencilla. El único inconveniente  que llegados a este punto le veo,  es que en cuantito empecéis a quitaros la masa que se pega a los dedos a base de lametones, chupetones y "bocaos" varios, corréis serio peligro de no hornear las galletas y zampar la masa así tal cual.


Pasada la tentación de comeros la masa, formad unas bolitas de unos 30 gr. cada una (como una albóndiga, almóndiga, armóndiga o como queráis llamarlas, jajajajaja!) y disponedlas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal o sobre cualquier otra superficie de horneado (teflón, silicona...)

Lo ideal es que una vez formadas las dejéis reposar unos 20 minutos en la nevera, pero si las ansias os pueden tampoco pasa nada por saltarse este paso (yo haré como que no miro, venga!)

Como siempre hornos precalentados a 170º y adentro con ellas durante 15  minutos, no las tengáis mucho más. Si las tocáis pueden parecer blandas, de hecho lo están, pero al enfriarse adquieren la textura que buscamos. Mientras que si las dejáis más rato en el horno quedarán después muy duras.

Una cosa que os llamará la atención al hornearlas por primera vez es ésto:


No penséis que la habéis pifiado o que algo no va bien, o que la suegra ha entrado en casa sin avisar, ha sacado las galletas del horno y le ha dado por preparar una receta de albóndigas en salsa. Cuanto más frías las metáis en el horno menos pasará ésto, pero en cualquier caso van a quedar perfectas.

Recordad que no tenéis que rectificar la masa aunque quede pegajosa y al disponer las "cookies" en la bandeja, hacedlo dejando bastante espacio entre ellas, porque van a pasar de ser unas simples bolitas a unos galletones de unos 8 cm. de diámetro más o menos (para porciones de masa de unos 30 gr.)


Al sacar las galletas del horno, dejadlas reposar y enfriar sobre una rejilla y preparaos para empezar a comer galletas "a diestro y siniestro". 

¿Qué entras en la cocina a por un vaso de agua? Galleta al canto.

¿Qué pasas por la cocina para ir a la galería a tender la ropa? Galleta entre pecho y espalda.

¿Qué llaman al telefonillo? A por otra!!!

Hasta 40 galletas que salen, mirad si hay excusas para pasarse como quien no quiere la cosa por la cocina, jajajajajaja!!!


Espero que hagáis la receta y que me lo contéis, porque son las 02:53 de la mañana y como no os pongáis a hornear como locos me puedo poner muy agresiva...#elqueavisanoestraidor

Un beso. Os merecéis unas cuantas horas menos de sueño y mucho más. Belén.

                                                                                   El monstruo de las galletas




sábado, 14 de marzo de 2015

"Madeleines de Commercy" a mi manera

Las "madeleines" tienen un origen discutido, vamos que no se acaban de poner de acuerdo en cuándo no dónde surgen. La historia más difundida cuenta que una joven, de nombre Madeleine Paulmier, sirvienta de la Marquesa Perrotin de Baumont sorprendió en 1755  con esta sencilla receta al rey Stanislas de Polonia, que pasaba temporadas en Commercy (Lorraine) donde solía cazar con sus invitados. Y quedó tan eLncantado con aquellos pequeños pastelillos con forma de concha y dorados, que al preguntarle a la joven por el nombre del postre y no recibir respuesta, decide ponerle el nombre de la joven y de la maravillosa villa donde suele descansar: Madeleines de Commercy.



Una preparación sencilla y unos ingredientes humildes que son sin duda estandarte de la pastelería francesa desde entonces a hoy en día.


Yo me he inspirado en esta receta de un blog de cocina francés, pero como soy una rebelde la receta final no tiene casi nada que ver con ella. Además si tenéis un poquito más de tiempo y queréis un sabor especial en vuestras madeleines, animaos y haced la "beurre noisette". Se hace igual que la mantequilla clarificada, es decir, ponemos a fundir la mantequilla a fuego bajo, y por arte de la "archifamosa" reacción de Maillard (yo no la conocía hasta la semana pasada, jajajaja) se produce una especie de caramelización de los alimentos, obteniendo una mantequilla con un aroma a frutos secos muy peculiar y de preciosos color dorado.

Así que vamos con la receta y esta semana todos a disfrutar de unos desayunos dignos de reyes y reinas.



INGREDIENTES (para unas 16 madeleines)

  • 2 yemas y un huevo ( de huevos L)
  • 120 gr. harina bizcochona o leudante (he usado la de "Harimsa")
  • 100 gr. azúcar moreno
  • 100 gr, mantequilla derretida y templada y mejor si hacéis "beurre noisette"
  • ralladura de un limón
  • una pizca de sal
Comenzaremos batiendo las yemas y el huevo con el azúcar y la ralladura de limón. Incorporamos la harina tamizada con la sal en un par de veces y la mantequilla. En este punto si no hacemos "beurre noisette", sólo tenemos que derretir la manmequilla y esperar que se atempere y añadirla a la masa hasta que quede bien integrado.
Podéis usar la masa en el momento, pero si la dejáis reposar en la nevera unas horas salen unas madeleines con las típicas "bosses" o jorobas "madaleneras".

Para la "beurre noisette", ponemos en un cazo a fuego medio-bajo la mantequilla troceada, y fundimos como en el video.




Veremos que la mantequilla al fundirse va soltando impurezas y separando una parte más líquida de otra más sólida, que retiraremos con una espumadera.


Poco a poco irá adquiriendo un precioso tono dorado y comenzaremos a disfrutar de ese inconfundible aroma a frutos secos que la caracteriza. Sólo nos queda retirarla del fuego y colarla para filtrarla y que quede lista para utilizar en nuestras madeleines una vez de enfríe. Podéis conservarla en la nevera en un tarro hermético e incluso congelarla para tenerla a mano y usarla en cualquier preparación que lleve mantequilla y disfrutar de su característico aroma.



¡Masa lista! Precalentamos el horno a unos 200º  y mientras engrsamos los moldes que vamos a utilizar. Aunque en muchas recetas no aconsejan engrasar el molde, a mi la priemra vez que las hice se me agarraron casi todas y se me rompieron al tratar de desmoldarlas. Así que ya no me la juego y los engraso con un poco de mantequilla o con spray antiadherente. asegurándome el desmoldado perfecto.


Horneamos unos 14 minutos, o hasta que comprobemos que están ya horneadas. No os preocupéis si se os va el santo al cielo y os olvidáis de la maravilla que se está gestando en vuestros hornos., porque el timbre de la puerta os va a avisar: al olor de las madeleines se irán acercando vecinos, amigos, menos amigos, el portero, el cartero...o como me pasó a mi, el repartidor de MRW, al que después de firmarle  el resguardo del paquete que me traía y viendo cómo las aletas de su nariz se movían nerviosas y rítmicas, decidí darle dos madeleines recién hechas, y he de decir que cuando se despedía de mí dándome las gracias,  me pareció que en sus ojos brillaba un destello de amor, jajajajajaja!!!


Por cierto ¿hay algo mejor que un café o un té con leche acompañado de un par de magdalenas y una buena novela entre las manos?

Pues si consigo darle forma y materializarla algún día tendré MI novela entre mis manos, las madeleines ya las tengo...

Y mientras voy a aprender de un equipo sensacional guiado por mi querido Antonio Penadés, y del maravilloso proyecto que desde hace años y desde el Museo de  los soldaditos de plomo L´Íber de Valencia está acercando la novela a todo aquél que tenga inquietudes y quiera participar de la aventura de escribir. 




Os dejo AQUÍ el link por si os interesa, yo ya tengo mi plaza y allí estaré.

Un beso grande, Belén.

sábado, 7 de marzo de 2015

Cupcakes 100% limón

Muchas veces me preguntan que por qué mi blog se llama así. Por aquella época yo acababa de descubrir de las manos de las chicas de "Sex and the city" esas extrañas magdalenas cubiertas de cremas de colorines y el nacimiento del blog coincidió con mi "época cupcake".
Luego vendría mi etapa bundt, galleta, flores,,,y por supuesto macarons!!!

Las fotos que iba haciendo (malas de solemnidad todo hay que decirlo) las guardaba en una carpeta del ordenador llamada "Cosas a gogó". Era un cajón desastre en el que lo mismo guardaba fotos, que ideas vistas en internet, que recetas,,,

Ahí estaba: Cupcakes a gogó!!!


Y todo ésto que os cuento es para deciros que hace demasiado tiempo que no publico una receta de cupcakes, y no porque no me gusten, me siguen pareciendo algo más que magdalenas decoradas, son como pequeñas porciones de tartas individuales, y así me lo planteo cuando hago una receta,
No deben quedar secas, nuestras magdalenas tienen un punto menos húmedo que lo que yo al menos busco en un cupcake: húmedo, esponjoso, sabroso y si puedo empleando en su elaboración sólo los mejores y más naturales ingredientes.

Son muchas las recetas que sigo haciendo de cupcakes, pero por lo general las guardo para sorprender a los alumnos que se apuntan al Taller de "Cupcakes para comer" y compartirlas allí con ellos. Y no las publico en el blog precisamente para que sean algo exclusivo y muy mimado.

Pero los seguidores del blog también os merecéis algo especial. Me seguís, me animáis, compartís montones de cosas conmigo desde Facebook, en Instagram, Twiter...no nos "ponemos cara" la mayoría de las veces, pero nos sentimos cercanos, amigos, una relación y un cariño especial nos une.

Las redes sociales han pasado de ser una mera herramienta fría y desconocida para hacer llegar nuestro negocio a los demás o darle visibilidad, a convertirse en algo cercano, cotidiano, casi cálido. 

Tengo muchos y buenos amigos a los que tocar y achuchar, me siento afortunada en ese sentido, pero luego he establecido vínculos increíbles con gente a la que aún ni siquiera he tocado, no los he olido, no oigo sus voces...pero es extraño ¡los siento ya MÍOS!

Quizás este nuevo tipo de "amistad virtual" sea fruto de lo rápido que nos movemos, de lo rápido que consumimos, de lo vertiginosas que son nuestras vidas. 

Quedar a tomar ese café con una amiga en el rinconcito de una terraza al sol y hablar del último libro que has leído, o una cerveza con ese amigo que siempre se presta voluntario cuando quieres ir de concierto no es sencillo con esta ritmo de vida que llevamos. Sin embargo en pocos minutos podemos mandarle un montón de links con los "10 libros que debes leer antes de morir" o enviarle una foto del último concierto al que fuimos juntos sin movernos de casa y a tiempo real.

Vale, no es lo mismo!! Pero es lo que hay, lo que nos ha tocado vivir y no por nuevo debe ser malo. Yo por mi parte intento seguir sacando tiempo para ese aperitivo al sol con ración de bravas incluídas, pero he de decir que tengo muchos y muy buenos amigos "virtuales" y muchos de ellos me los ha regalado el blog.

Así que para esos amigos virtuales, para los reales y para todos los que semana tras semana me hacéis llegar vuestro cariño hoy comparto esta receta:



CUPCAKES 100% LIMÓN Y UN POCO DE COCO

  • 140 gr. de huevos batidos (unos dos XL)
  • 120 gr. azúcar
  • 90 gr. leche
  • 25 gr. aceite oliva suave o girasol, yo prefiero oliva.
  • 110 gr. harina leudante (la bizcochona que lleva incorporado el impulsor)
  • 50 gr. de coco rallado
  • Un limón entero ralladito bien fino
  • Pellizco de sal
Como siempre comenzamos batiendo los huevos con el azúcar. Añadimos el aceite y seguimos batiendo alegremente con nuestras varillas. Incorporamos los ingredientes secos: harina, sal y coco y ralladura de limón. Terminamos echando a la masa la leche y batiendo lo justo la masa hasta que todo quede integrado.

Precalentamos el horno, yo a 165º, y cuando tengamos el horno a punto, introducimos la bandeja con nuestros cupcakes. En unos 24 minutos los tendremos listos, pero no les quitéis ojo y hacia el minuto 20 podéis ir abriendo el horno y pinchando los cupcakes para ver si los tenemos ya horneados, Ni un minuto de menos ni uno de más, los queremos perfectos!!!!

Dejamos reposar los cupcakes 5 minutos en la bandeja de hornear y pasados los minutos los sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mientras prepararemos el merengue  para cubrirlos y el lemon curd para rellenarlos.

El lemon curd que os traigo no es receta mia, pero es tan rico y es tan rápido y sencillo hacerlo que con este maravilloso LINK os reenvío a Directo al paladar y a esa receta de crema de limón. Me gusta además de por su sencillez, por lo rápido que se hace y lo nada que se ensucia. Además en otras recetas de lemon curd que he hecho, casi siempre me fallaba la textura, ya que a no ser que añadiera Maizena, siempre me han quedado algo líquidas. 

¡Mirad qué maravilla de color y de textura!


Una vez fríos procederemos a rellenarlos y decorarlos. Con un descorazonador de fruta o una herramienta especial para los cupcakes vaciamos el corazón del cupcake y rellenamos generosamente de lemon curd.


Cupcakes horneados, rellenados y ¿ahora? Ahora hacemos un buen merengue, el que más nos guste. Yo he hecho merengue italiano, porque después de hacer tantos macarons ya lo hago durmiendo, pero si no tenéis termómetro y queréis acabar antes, con un merengue francés o uno suizo como el de esta tarta los podéis rematar.

Una buena capa del merengue escogido y un toque de horno o de soplete para que coja el merengue un bonito tono dorado y VOILÁ!!!! 


Un corazón tierno y húmedo con el toque del lemon curd, el tacto en la boca sedoso de un buen merengue, el punto sutil del coco... Si no te gustan los cupcakes es porque no has hecho aún recetas como ésta. asi que ¿te animas?

Un beso enorme, Belén.






sábado, 21 de febrero de 2015

Suspiros de amantes

¿Quién no ha oído alguna vez éso de "los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él"?



Pues la receta de hoy tiene que ver con esos amantes: Juan Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura. La historia parte con base verídica y mucho de leyenda popular y se desarrolla en el s. XIII siendo la típìca historia de amor a lo "Romeo y Julieta, veamos:


-Jovenzuelos que se enamoran hasta las trancas.
-Padre de la chica que se interpone porque el jovenzuelo "no tié ni pa pipas"
-Jovenzuelo que se marcha a hacer fortuna y hacerse merecedor de la susodicha.
-Jovenzuela que promete esperarle el tiempo que haga falta y amor eterno (juasjuasjuas)
-Padre "puñetero que dice que con 5 años que espere la moza, ya está bien.
-Moza que se casa el mismo día que se cumplen los 5 años de ausencia de su "amor eterno" (ejem ejem..)
-Jovenzuelo, ya no tanto, que vuelve justo tras el SÍ QUIERO del bodorrio y "forrado de pasta".
-Parraque con consecuencia mortal del amante desconsolado.
-Último beso de amor "post-mortem" de la enamorada al finado con el consiguiente y natural jamacuco y muerte fulminante en medio del funeral de Juan Diego, de Isabelita.


Vamos que lo de Shakespeare al lado de nuestros amantes patrios hasta parece una película de Disney...¡vaya dramón!

El caso es que en Teruel, tienen estos deliciosos pastelillos que conmemoran la historia de sus amantes, y pese a que la historia tiene visos de panfleto venezolano, los pastelillos son de ÓSCAR de Hollywood. Una receta sencilla, rápida, que no ensucia nada, delicada  y riquísima.


Con la receta he de contaros que he tenido una pequeña desilusión, no con la receta en sí, sino con mi fuente. Tenía la receta desde este verano, esperando agazapada en el cajón de las "recetas pendientes". Una amable señora de Rubielos de Mora (Teruel...también existe) me la dio este verano haciéndome jurar y perjurar que no se la daría a nadie, porque era EL SECRETO familiar.



Yo educadita en colegio de monjas y emocionada por el recetón que tenía entre mis manos juré solemnemente  no hacerlo, al mismo tiempo que mis dedos se cruzaban por detrás de mi espalda para dejar así invalidado el juramento pronunciado. Y es que, en el cole aprendí que da igual lo que jures y en qué idioma lo jures (castellano, sueco, arameo...), el CRUZAMIENTO de dedos deja el juramento sin validez alguna...¡La de cosas prácticas que se aprenden en las monjas, oiga!


Pues llegados a este punto, con la receta en mi poder y el juramento no juramentoso, me pongo hace unos días a ver si había muchas recetas de Suspiros en la red. Muchas no es la palabra,,,¡muchísimas! y lo peor es que la mayoría con lamisma receta exacta SECRETO SECRETÍSIMO  de familia. Yo este verano vuelvo y me la cargo!!!

En fin, no volveré a fiarme de  mis fuentes...que creo que navegan más que yo por internet.


Para unos 40 Suspiros:

  • 2 huevos
  • 100 gr. azúcar
  • 50 gr. mantequilla
  • 8 quesitos tipo "El Caserío"
  • azúcar glass para espolvorear
  • mini tartaletas de masa quebrada o similar (yo las compro en el horno ya hechas)
Si tenéis Thermomix no puede ser más sencillo hacerlos: metemos todos los ingredientes menos las tartaletas claro,  y el glass. Programamos vel. 4,  90º , unos 5 minutos y listo. Si vemos que al terminar el tiempo queda algún trocito que no se ha deshecho en la crema, le damos un golpe a una velocidad mayor y "arreando que es gerundio".


Si no tenemos Thermomix derretimos la mantequilla en un cazo, hasta  que esté completamente derretida. Comenzamos entonces a añadir el azúcar y lo integramos. Batimos los huevos previamente batidos e incorporamos a la mezcla, sin parar de remover. Sólo falta echar los quesitos y dejar cocer un poco hasta que se deshaga todo y espese, Si nos queda algún trocito de queso, podemos al final pasar la crema por la batidora y dejar la crema bien fina,

Rellenamos las tartaletas y horneamos con SÓLO opción grill unos 10 minutos o hasta que veamos que están hechos. Podemos rellenar las tartaletas hasta el borde. La masa sube mucho, pero no se desborda y al enfriarse se retraen y se quedan planitas. Si no tenéis opción grill, programad 180º y calor sólo arriba y hornead hasta que estén bonitos y dorados.

Una vez fríos, espolvoreamos con abundante azúcar glass y si sois de rezos y metidos en Cuaresma que estamos, empezad a rezar lo que sepáis para que La Pilarica os de conocimiento y no os comáis media bandeja de suspiros de amantes de un tirón.


Mis lorzas y yo no rezamos y estamos pagando las consecuencias...#elqueavisanoestraidor

Un beso gordo, Belén.



viernes, 13 de febrero de 2015

San Valentín 2015 II parte: Tarta de frutos rojos, amapola y cava.

Pese a mi reticencia #sanvalentinera al final aquí me tenéis, celebrando con todos vosotros el día de los enamorados.



Porque al final el amor existe en muchas facetas de nuestras vidas, no solo en la sentimental. Y, ¿acaso no es  AMOR lo que muchos de nosotros sentimos por nuestros moldes, nuestros libros de recetas, nuestros hornos, nuestra pasión común que es la cocina???


Así que para celebrar NUESTRO AMOR, una receta voluptuosa, sensual, romántica, casi casi lasciva...

La base es un bizcocho húmedo y jugoso hecho con algo de mantequilla, leche y cuajada. Con el toque especiado de la vainilla y la afrodisíaca canela, el crujiente de las semillas de amapola y el colorido y aroma de los frutos rojos.



Para rematar el bizcocho, un almíbar ligero con cava y coulis de fresas.

Lo sé!!!...Sólo leer los ingredientes y os acabáis de enamorar, verdad?


INGREDIENTES (tartera de 28 cm)
  • 250 gr. Harina leudante ( o harina todo uso con impulsor tipo Royal)
  • 50 gr. Mantequilla
  • 200 gr. azúcar 
  • 1 cuajada (no de sobre, sino tipo YOGURT)
  • 1 huevo XL
  • 120 gr. leche
  • Canela y vainilla al gusto
  • Una pizca de sal
  • Un par de cucharadas de semillas de amapola
  • Frutos rojos: fresas, frambuesas, grosellas
PARA EL ALMÍBAR:
  • 100 gr. azúcar
  • 50 ml. agua
  • 50 ml. Cava
  • Un chorro de coulis de fresas al gusto ( o una cucharada de pasta de fresitas silvestres)

Para hacer esta maravilla necesitamos poco tiempo. Lo primero es preparar la tartera: yo pongo papel de horno en el fondo y un poco de spray antiadherente en los laterales).

Para el bizcocho precalentamos el horno a 170 grados y batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté blandita. Añadimos el huevo, la vainilla, la canela y la sal y la cuajada. Una vez integrado bien todo, añadimos la mitad de la harina, la leche (batimos) y el resto de la harina para terminar con las semillas de amapola.

Ya solo nos queda disponer la masa en el molde y poner las frutas de un modo armonioso por encima de la masa. 

En 45 minutos con calor arriba y abajo, tendremos la OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO ante nuestros ojos (y no, no es tu marido que acaba de aparecer en la cocina...).



Dejamos enfriar la tarta en el molde hasta q se enfríe y desmoldamos.

Hacer el almibar aún va a ser más sencillo: ponemos agua y azúcar en un cazo al fuego. Dejamos que hierva un par de minutos. Retiramos del fuego y añadimos el cava y lo que tengamos a mano para aromatizarlo. Yo tenía restos de coulis y le he puesto un chorrito, pero lo he probado con una cucharada de pasta de fresitas salvajes y queda igual de rica o más!

Pincelad la tarta con el almíbar y si podéis dejadla reposando y empapándose  del almibar toda la noche. A la hora de servir espolvoread con abundante azúcar GLASS y simplemente ENAMORAOS!!!

Me declaro hoy día de San Valentín completa y absolutamente enamorada: de esta receta, de mi pasión que es también la vuestra y de Eric Bana...#pueseso

Un beso y disfrutad del día si queréis celebrarlo o de la receta si os apetece hacerla.



Belén IN LOVE ;;;)))

miércoles, 11 de febrero de 2015

San Valentín I

¡Horror, ya llegó! El angelote gordo y fofo revoloteando amenazante con su arco y sus flechas, en escaparates, pijamas, tazas, anuncios... "y yo con estos pelos".

Siempre que llega San Valentín e intentan convencernos de estas cosas del amor, me asalta la misma pregunta: ¿existe el amor verdadero, el AMOR con mayúsculas, el que te remueve por dentro, el de las mariposas, el amor consciemte, maduro, el que todo lo da sin esperar nada, generoso, sin fecha de caducidad como si de un yogurt griego se tratara?


Cada vez lo tengo más claro, NO!

Aunque estamos programados (síiiii, genéticamente programados) para creer en él de diferentes modos según la etapa vital en la que nos encontremos.

Veamos unos ejemplos:

  1. Niñez: "Claro que existe el amor eterno, yo voy a querer siempre a mi mamá".
  2. Adolescencia en niñas: "Por supuestísimo que sí. Yo ya tengo pensados los nombres de cómo se llamarán nuestros hijos". (¡Qué lástimaaaaaaa! jajajajajaja!)
  3. Adolescencia en niños: "Yo lo único que quiero es que tenga buenas tetas". (Este maravilloso pensamiento lleno de amor acompaña a los machos alfa en todas las etapas de su vida, por éso las clínicas de estética se forran poniendo implantes)
  4. Treinta: "Esxiste pero va adaptándose a lo largo del tiempo" (Ya, claro...)
  5. Cuarenta: "Ni de coña" (Ahí estamos!!!)
Así que con este ánimo me dispongo a escribir la entrada más pastelosa del año, y quiero compartir con vosotros "romanticones" del mundo una receta absolutamente "ñoña" y llena de amor, dedicada para todos aquellos enamorados que creéis que no se acabará nunca... aunque siempre hay envidiadas excepciones, por supuesto.

Un amigo mïo, Santi, catedrático de "Biopsicología", siempre dice que "el ser humano es por naturaleza monógamo sucesivo", así que este año puedo decir convencida que el amor es eterno, mientras dura!!!!

Si estás enamorado aprovecha la ocasión para disfrutar de la receta en pareja, y si no lo estás simplemente sáltate lo de escudillar los macarons con forma de corazón y olvida el color rosa.



MACARONS DE FRAMBUESA:

  • 60 gr. de claras de huevo
  • 60 gr. almendra molida
  • 110 gr. azúcar glass
  • 10 gr. frambuesa liofilizada (opcional)
  • 20 gr. azúcar
Para hacerlos aquí os dejo en dos episodios mis aventuras y desventuras "macaroniles· que espero os sirvan de ayuda, pincha AQUÍ y AQUÍ

A la hora de formarlos o escudillarlos, ayúdate de una plantilla. Yo lo que hago es recortarme en cartulina un corazón del tamaño que necesito y lo traslado a una hoja tantas veces como necesito o quepa en la hoja, así:


Ahora, disponemos la plantilla que hemos hecho bajo la superficie de horneado que hayamos elegido  (papel, Silpat, Teflón...) y con cuidado escudillamos el macaron repasando el contorno de la plantilla, sólo repasando el contorno, sin rellenarlo porque lo queremos hueco. Mirad!

video

Para el color he usado el CLARET de "Sugarflair", y si no encontráis fresas liofilizadas, siempre podéis tirar mano de algún extracto de calidad, que debéis añadir con mucho cuidado y en pequeñísima cantidad.

Yo encuentro las frambuesas liofilizadas y otras frutas, en tiendas ECO-ORGANIC, esta marca me encanta!!!

Ya sólo nos queda rellenar el macaron de vuestra crema preferida, yo he usado una SMBC con frambuesas naturales y un chorrito de Marc de champagne y he decorado el macaron por dentro con frutos rojos. AQUÍ tenéis la receta de la SMBC más rica del mundo ¡UUUUUMMMMM!

Para las letras de chocolate "YOU", "ME" y "LOVE", un poco de cobertura de chocolate derretida a golpes cortos en el microondas o en un cacillo, una boquilla bien pequeña (yo he usado la número 2 de Wilton), una hoja de Teflón o de papel de horno sobre la que escribir las letras y algo de paciencia y ¡VOILÁ!. Sólo hay que dejarlo que enfríe y despegar con cuidado.


¡AH! Y Feliz san Valentín!!!!  

Un beso, Belén. 

P.D. UYYYYYYYY!!!!  O tengo virus o me han disparado alguna flecha porque noto cierto revolotear en el estómago. ¿Será un síntoma? ¡HORROR! ;;;)))




sábado, 7 de febrero de 2015

Estonian kringle

Hoy no traigo receta de "cosecha propia", vamos que ni me la he currado yo, ni la he adapatado, ni he "potingueado"... Os voy a poner directamente el link a la receta de esta maravilla y os voy a contar por qué.



Mary Gómez es un amor de mujer, alumna de LA TALLERERIA pero no porque tenga mucho que aprender, sino porque disfruta horneando, aprendiendo y enseñando. La conocí y enseguida me di cuenta de que, como yo, pone el alma en lo que hace y tiene una mano!!!!



Pues le vi hace tiempo esta maravilla de receta y me la guardé en "recetas pendientes". Cuando hago recetas que no son originales, las fotografío y las comparto en las distintas RRSS pero no las subo al blog. Pero esta vez, y sin que sirva de precedente, es una receta taaaaan rica, taaaaaan bonita y me gustan taaaanto las fotos que me salieron, que he decidido compartirla en el blog con todos vosotros y guardar esta joyita en "mi casa".



La receta es del blog Cocinando con Cris, y es mucho más sencilla de lo que a simple vista puede parecer. Además Cris nos da la opción de prepararla del modo tradicional o en panificadora  y así es como la he hecho yo.

NOTAS a la receta original:

  • Es preferible tal y como me advirtió Mary, doblar las cantidades, porque si no lo haces queda una corona algo pequeña.
  • Yo hice la masa en mi panificadora del LIDL, puse el programa 6 Masa, es un programa que sólo amasa. Nos hará la masa pero también el fermentado. Este programa tarda una hora y 50 minutos. Empieza el programa con un precalentamiento de unos 10 minutos, luego amasa unos 12 minutos, fermentación de 10 minutos, amasado de unos 3 minutos, fermentación de 25 minutos, amasado rápido y última fermentación de 45 minutos.
  • Si al estirar la masa la notáis que cuesta de extender, tiene mucha fuerza, ponerla un ratito en la nevera y la podréis extender más fácilmente,
  • Yo hice el relleno con la crema de canela a la que añadí vainilla de Madagascar, nueces y pasas. Cardamomo no tenía, así que sin cardamomo.
  • Para el glaseado usé claras pasteurizadas y volví a echarle un chorro generoso de vainilla. Queda un glaseado menos blanco, pero es que la vainilla me pierde.

Gracias Mary por acercarme esta receta, y gracias a Cris por lo bien que lo explica en su blog y por el pedazo de "recetón".

Un beso grande, Belén.