sábado, 23 de mayo de 2015

Tartaletas de tarta de queso y frutillas

Por votación popular en Facebook hoy os traigo estas tartaletas sencillas a más no poder que hice esta semana pasada.



Se hacen en un "asalto", con ingredientes que todos tenemos a mano y además podemos prepararlas en versión "Cocina para torpes" o algo más elaborada si tenéis tiempo y os gusta incordiar en la cocina.

Las tartaletas si sois de los torpes, o sencillamente queréis hacer algo rápido y sin complicaciones son de esas ya hechas que se encuentran en cualquier superficie de alimentación o pastelería, y si os animáis a prepararlas vosotros mismos echadle un ojo a esta receta de aquí.



Una vez tengamos las tartaletas hechas o compradas, haremos el relleno que en esta ocasión no tiene diferencias entre torpes (juasjuasjuas!!) y "ppppofesionales".

TARTA DE QUESO (para 4 tartaletas)

  • 70 gr. queso crema tipo "Philadelphia"
  • 2 quesitos tipo "La vaca que ríe"
  • 1 huevo
  • 50 gr. azúcar glass
  • una cucharadita de una buena vainilla
  • un chorrito de limón
Solo tenemos que mezclar todos los ingredientes con nuestra batidora o con un simple tenedor, si queda algún grumito ni os preocupéis porque se desharán en el horno.

Rellenamos las tartaletas y horneamos con el horno previamente precalentado a 170º unos 40 minutos o hasta que veamos que están cuajadas.

Sacamos del horno, dejamos enfriar y cubrimos con mermelada de fresa, de frambuesa...o con mermelada casera como ésta  si es que  hemos optado por complicarnos la vida un poquito más elaborando nuestra receta.



Para finalizar escoge tu fruta de temporada preferida y disponla lavada y troceada encima de las tartaletas: melocotón, mango, fresas, moras, cerezas...van a quedar ricas con lo que sea!!!

Más fáciles no pueden ser, ni más rápidas, ni más resultonas, así que si no os ponéis manos a la obra es porque estáis de un perezoso que no es normal, y es que la primavera y estos primeros calores nos tienen a todos un poco "plof", ¿verdad?


Un beso gordo, Belén!!!

martes, 12 de mayo de 2015

Pannacotta

Este postre lleva intrigándome desde hace mucho tiempo, me encanta cocinar desde pequeña pero hoy y ahora que no me oye casi nadie, confesaré que soy algo "tiquismiquis" para comer.

Los lácteos no son santo de mi devoción, las texturas blandas, y las gelatinosas se me hacen cuesta arriba, así que con estas premisas lanzarme a investigar sobre la pannacotta se me hacía bola, la verdad.

Pero con el pedazo de mermelada que hice el otro día pensé que era el momento de probar uno de los postres más típicos de Italia y probarlo de una vez por todas.

Y es que a veces me confieso algo "niña" para comer, o mejor dicho para no comer, y discrimino alimentos o comidas sin siquiera darles una oportunidad, pero "el discriminar se va a acabar". Me estoy haciendo mayor y ya pruebo el queso, hago catas de vino y cerveza (antes cosas impensables), como verduras crudas y me estoy animando con las texturas imposibles.

Literalmente "nata cocida" su origen es piamontés, si bien hoy su consumo está generalizado en todo el país. Es un postre delicado, suave y con una textura similar al flan, algo más endeble quizás, de hecho para darle mayor cuerpo en muchas recetas se abusa del uso de la gelatina, restándole a la receta una de sus caraterísticas principales.

En la mayoría de las recetas que he consultado usan nata y leche en diferentes proporciones, yo en esta ocasión me he guiado a ciegas por lo que sobre la pannacotta cuentan en el maravilloso blog italiano Giallo Zafferano, si os gusta la cocina italiana no os lo podéis perder y vamos a hacerla sólo con nata.

Mi única licencia ha sido añadirle mi receta de mermelada de fresas en 3 minutos.

Vais a ver qué sencillo y rápido se hace!!!

  • 6 gr. de cola de pescado
  • 150 gr. azúcar glass
  • 500 ml. nata para montar
  • vainilla


Comenzamos poniendo a remojo en agua fría las hojas de gelatina, unos 10 minutos serán suficiente para que se queden bien blanditas.

Mientras, ponemos en un cazo al fuego la nata, el azúcar y la vainilla ( una vaina con un corte a lo largo o como yo, una tsp de vainilla de Madagascar)

A fuego lento integramos todo bien, removiendo de vez en cuando hasta que el azúcar se disuelva por completo. En ese momento  y sin dejar que la nata rompa a hervir, añadimos la gelatina ya hidratada y removemos bien hasta su completa disolución.


Pasamos la nata por un colador y rellenamos las copas o los vasitos elegidos. Es un postre muy visual, escoged copas, vasitos de yogurt, copas de helado... Y los botes con su tapa como el de las fotos es una idea fantástica si pensáis llevarlos de postre a casa de algún amigo o familiar.

En unas 5 o 6 horas en la nevera tendremos el postre listo, aunque una opción perfecta es prepararla el día de antes y decorar con la mermelada o la fruta fresca en el momento de ir a consumirla.



Rematad el postre con mermelada, fruta fresca, caramelo, miel, coulis...

Y si os gusta investigad un poquito porque las posibilidades que ofrece la pannacotta son enormes.

Por cierto, me ha encantado!!!

Un beso o mejor un bacio, como dirían en Italia, 

                                                                Belén.


viernes, 8 de mayo de 2015

Mermelada de fresas en 5 minutos...y en 3 también!!!

Pues ya estoy aquí para desvelar el secreto de la mermelada con la que os llevo días martirizando en las RRSS.

A muchos, como me pasó a mí os va a sonar a chino y a otros no os voy a descubrir nada nuevo, pero a mí me ha enganchado este truco por dos razones:

-La primera porque al estar la fruta cociendo tan poco tiempo conserva mucho más el color y el aroma.
-Y la segunda porque lleva muchísima menos cantidad de azúcar, lo cual y más con el verano a las puertas, es de agradecer y además hace que el sabor de las fresas "brille" mucho más.

El secretillo no es otro que usar azúcar gelificante, que no es otra cosa que azúcar mezclado con pectina y ácido cítrico.

Al igual que en las recetas tradicionales de mermelada se nos aconseja añadir unas mondas de manzana o el corazón de la misma y un chorrito de limón, el azúcar gelificante hace esta función pero cómo decirlo..."más a lo bestia".

Así en tan sólo 5 minutos desde que rompe el hervor tendremos listas sabrosísimas mermeladas, que si bien no superarán nunca el chupchup lento y tradicional de las mermeladas de siempre, nos van a enganchar por su rapidez y comodidad a los que como yo vamos siempre con mil cosas que hacer en la cabeza y no nos sobra el tiempo.

Este es el azúcar que yo he usado.


Si por vuestra zona está la cadena de supermercados SUPERSOL estáis de suerte, porque de ahí lo he sacado yo. Tengo un amigo en Málaga que de vez en cuando me hace envíos de productos que cree que me pueden interesar, y en esta ocasión le ha tocado el turno al azúcar especial para mermeladas.

Si no tenéis cerca esta cadena de alimentación, me han dicho que está también en algunos Carrefour, y yo ON LINE lo tengo localizado aquí. No es demasiado caro, sale a 2.79 euros el kilo, así que no supone un gran desembolso para lo bien que funciona.

Para la receta de mermelada de fresas que yo he preparado y que está consiguiendo echar por tierra mis dos semanas de dieta he empleado:

  • 7oo gr. de fresas ya lavadas y cortadas
  • 250 gr. de GELIER ZUCKER (el azúcar en cuestión, vamos)
  • un chorrito de limón
  • hojitas de albahaca frescas (opcional)


Si os fijáis en las proporciones os daréis cuenta que mientras que en las mermeladas "de la abuela" la proporción de azúcar/fruta es de 1/1 (es decir misma cantidad de azúcar que de fruta), aquí el peso del azúcar es prácticamente la tercera parte del peso de las fresas. Si bien el fabricante aconseja una proporción de 2/1, como a mí me gusta la mermelada más líquida he aumentado la proporción de fresas en la receta. Si os gusta espesa respetad la proporción sugerida en las instrucciones, es decir 250 gr. de azúcar y 500 gr. de fresas.



Lo ideal es poner las fresas a macerar un par de horitas con el azúcar y el chorrito de limón (paso que evidentemente yo, poseída por el ansia viva que me caracteriza he obviado) para después poner la mezcla a fuego suave. Nada más comience a hervir contaremos 3 minutos, aunque yo como no tenía mucha fe en el resultado tuve la mezcla 5 minutos. Pasado el tiempo sólo hay que retirar del fuego y si preferís la fruta algo más triturada pasarla por la batidora hasta dejarla con la textura que más os guste.

Os aseguro que los desayunos no son lo mismo con una mermelada casera presidiendo la mesa.


Ahora ya no tenéis excusa para no hacer mermeladas en casa porque lo de "es que no tengo tiempo" ya no es verdad. Haceros con un par de kilos de azúcar gelificante y lanzaros al maravilloso mundo de las mermeladas caseras, y si tenéis tiempo, no dudéis en consultar el blog de mi querida Gaby donde el buen hacer de las mermeladas de siempre cobra una dimensión casi divina.

Un beso enorme y todos a hacer mermelada!!!



                                                              Belén.




martes, 5 de mayo de 2015

Tarta Tatin con flores de lavanda

Como me sobra tanto tiempo y estoy tan desocupada me he embarcado en una cosilla más: el reto que todos los meses proponen desde Cooking the chef, en el que cualquiera con blog o no, puede participar si le encanta cocinar y al mismo tiempo le apetece hacer un poquito de labor de investigación.

Cada mes nos proponen hacer y compartir una receta de un cocinero nacional o internacional, haciéndola tal cual o adaptándola un poco a nuestros gustos, y este primer mes en el que participo se trata nada más ni nada menos que del ilustre Paul Bocuse, sin duda uno de los mejores chefs de todos los tiempos y "padre" de la "Nouvelle Cuisine", un concepto de cocina moderno y transgresor para su época y que aún hoy lo mantiene en el Olympo de los más grandes.

Así que me puse manos a la obra buscando con qué receta estrenarme para el reto y que al mismo tiempo cumpliera con las expectativas que los que os acercáis a mi blog tenéis a la hora de buscar entre las recetas que os propongo: sencillez en la elaboración, facilidad para encontrar los ingredientes. productos de calidad y sin complicaciones.

Y se me encendió la bombilla!!!


Una de mis recetas preferidas y que aún no estaba en el blog: la archifamosa Tarta Tatin, pero con un toque especial...el que le dan las flores de lavanda que añadí a la receta original de Monsieur Bocuse.

Las fotos esta vez no son como este pedazo de receta merece, pero es que fue hacerla, empezar a cortar trozos para fotografiar y desaparecer a la velocidad de la luz. Muchos no querrán confesarlo y no admitirán jamás reconocerse en mis palabras, pero entre exclamaciones, lametones, y chuperreteos pude ver rodar mejilla abajo alguna lagrimilla de absoluta felicidad...

La receta la he sacado tal cual de este blog francés, lo único que he cambiado ha sido la elaboración de la masa, que he hecho "a lo loco" con mi Thermomix y la cucharadita de flores de lavanda que he incorporado.

INGREDIENTES (para una tartera de unos 22/24 cm)

Pasta Sablée:
  • 100 gr. de mantequilla
  • 1 pellizco de sal
  • 75 gr. de azúcar glass
  • 220 gr. de harina
  • 2 gr. levadura tipo "Royal"
  • 1 huevo (yo tamaño L)

He metido todos los ingredientes en la Thermomix y con la mantequilla bien fría les he dado un meneo hasta integrarlos. Recordad que es una masa que no quiere mantequilla blanda ni excesivo amasado. La he envuelto en papel film y la he dejado reposar en la nevera mientras he seguido preparando la receta.


Para el caramelo:
  • 200 gr. de azúcar
  • 100 gr. de mantequilla en trocitos
  • flores de lavanda (yo las compro en el herbolario y además de usarlas en muchas recetas hacen una infusión riquísima y muy aromática ideal para dormir y con propiedades analgésicas).

Sólo tenemos que poner el azúcar a fuego suave en una cazuela o sartén y sin moverlo, dejar que se vaya haciendo. Cuando comience a fundirse ayudaremos removiendo con una cuchara de madera hasta obtener un caramelo dorado y líquido con cuidado de no quemarlo. Una vez tengamos nuestro caramelo añadiremos ya fuera del fuego la mantequilla hasta que se derrita por completo.

Dispondremos el caramelo en el fondo de la tartera escogida y por encima añadiremos las flores de lavanda. Con un par de cucharaditas es más que suficiente porque dan mucho sabor.

En la receta original, lo que se pone encima del caramelo son unas vainas de vainilla, pero el toque de las flores es la pequeña licencia que me he permitido y que visto el resultado pienso repetir.

Una vez dispuesto el caramelo en el fondo, sólo nos queda poner las 5 o 6 manzanas peladas y cortadas en cuartos con la parte lisa hacia el caramelo y sacar la pasta de la nevera, estirar y cubrir las manzanas. Es importante que las manzanas queden bien juntas y apretadas porque luego en el horno encogen un poco.

Tendremos especial cuidado para que no se rompa la masa al cubrir las manzanas y procuraremos que quede el borde bien metido hacia los laterales de la tartera.

Precalentar el horno a unos 200º y hornear con calor arriba y abajo durante unos 30 minutos, o hasta que la masa sablée adquiera un bonito tono dorado.


Dejaremos templar un poco la tarta y con cuidado y con la ayuda de un plato como cuando le damos la vuelta a la tortilla sacaremos la Tarte Tatin del molde.

Para acompañarla el remate final para mí es un poco de nata montada, poco más le hace falta a esta maravilla de tarta.

Espero que le deis ese toque de lavanda y que me contéis que os ha parecido si os animáis a hacerla.

Un beso grande, Belén.

domingo, 26 de abril de 2015

Curry rojo de pollo

Estrenamos sección con esta maravilla de receta, curry rojo de pollo. He tardado exactamente 20 minutos en prepararla y sólo he ensuciado la cazuelita donde he cocinado todo de principio a fin.

Ingredientes los que queráis. Lo que no puede faltar es la pechuga de pollo, la pasta de curry rojo y la leche de coco. Para el resto de ingredientes (verduras) todo vale.

Con las proporciones que os voy a dar salen entre 4 y 6 raciones, depende de lo comedores que sean los comensales, además serviremos el curry con arroz de guarnición lo que va a hacer que cunda mucho más.

Vamos con los ingredientes:
  • 2 pechugas de pollo en tiritas
  • 3 cucharadas colmadas de postre de pasta de curry rojo, y si os gusta más picante pues más (cualquier marca os servirá, la que yo uso la encuentro en el supermercado de El Corte Inglés, aunque la venden en muchas otras superficies).



  • 1 bote de leche de coco entero (400ml). Como éste que empleo yo siempre que necesito en una receta leche de coco.

  • Y todas las verduras que os apetezca poner. Yo para esta receta de hoy he añadido: una cebolla grande entera, dos zanahorias grandes, medio pimiento rojo y medio amarillo y unas flores de brócoli. Pero podéis añadir champiñones, mazorcas minis de maíz, coliflor, calabaza...lo que tengáis por la nevera.
  • Aceite de oliva, unas 5 cucharadas soperas, o la cantidad necesaria para untar bien de aceite el "culo" de la sartén.
En la cazuela que vayamos a emplear ponemos el aceite y dejamos que se caliente. Comenzaremos añadiendo la pechuga cortada en tiritas y dejando que se dore durante 5 minutos.

Una vez dorada la pechuga, iremos añadiendo las verduras (limpias y troceadas en tiras o en trocitos) teniendo en cuenta que añadiremos antes las que más tardan en hacerse. Yo empiezo siempre por la zanahoria y el pimiento, y lo último que pongo es el brócoli, que se hace enseguida y se deshace mucho si se cuece demasiado.

Pochamos las verduras y el pollo unos 10 minutos. Y tapamos durante este tiempo con una tapadera para que las verduras se "ahoguen" más rápido.

Una vez las verduras están en su punto (a mí me gusta dejarlas " al dente") añadimos la pasta de curry, y la mezclamos bien y al momento la leche de coco, el bote entero, que no haya pena!!!

Rectificamos de sal si fuera necesario y dejamos que hierva todo junto unos 5 minutos. 

Si queréis añadir alguna otra especia de vuestro gusto, hacedlo ahora. Y si encontráis hierba-limón añadidla al curry junto con las verduras y ya me contaréis el aroma y el sabor que deja en este plato.

Para acompañarlo un poquito de arroz Basmati hervido y listo.



Yo que no soy nada de verduras, ni os podéis imaginar los platos que me meto "entre pecho y espalda". No es que quede rico, no...lo siguiente!!!




Por ahora he cumplido con lo prometido en la presentación de la nueva sección de "Cocina para torpes": un plato rápido, sencillo y facilísimo de preparar.

¿Te animas a hacerlo y lo compartes con todos? Si lo haces cuelga tu foto y dame tu opinión en Facebook, en Instagram o en cualquiera de las otras RRSS en las que estoy compartiendo con vosotros mis peripecias ante los fogones.



Un beso, Belén.



P.D. La receta me llegó hace unos meses de mano de mi querido José Roca que además de ser un artista como la copa de un pino es un cocinero maravilloso. ¡Gracias José, por TODO!





viernes, 10 de abril de 2015

Bizcochitos de vainilla y chocolate con cognac

Receta sencilla, rápida y además con unas proporciones ideales para no estar comiendo bizcocho días y días. Sale la cantidad de masa exacta para conseguir los dos bizcochos tipo bundt cake "minis" que he hecho con este molde de "Nordic Ware".




Esta vez la grasa de la receta en vez de aportarla la mantequilla o el aceite como en otros bizcochos, la proporciona la nata, usaremos nata de montar con mayor proporción de grasa en su composición y vais a ver qué ricos quedan. Así que no penséis que se me ha olvidado el aceite o la mantequilla que sólo llevan nata.

Es un bizcocho denso, pero húmedo (la almendra siempre da ese toque húmedo a nuestros bizcochos) y muy aromático (del aroma la culpa la tiene el cognac, y también le pega muy bien el ron).



Yo hice una masa sin cacao, sólo con vainilla y dividí en dos mitades: una la dejé tal cual para el bizcocho de vainilla y a la otra mitad le añadí una cucharada sopera de cacao. 

Si queréis hacer los dos bizcochos de cacao, deberéis añadir doble cantidad, y os aconsejo que rectifiquéis la cantidad de harina: es decir, si ponéis dos cucharadas soperas de cacao, quitad dos cucharadas soperas de harina, para que no nos quede demasiado seco ni apelmazado.

Ingredientes:

  • 2 huevos XL
  • 180 gr. azúcar
  • 180 gr. harina ¨bizcochona"
  • 100 gr. nata para montar
  • 50 gr. cognac o ron
  • un chorrito generoso de una buena vainilla
  • 40 gr. almendra molida
  • un buen puñado de nueces
  • una cucharada sopera de cacao en polvo para añadir al bizcocho de cacao.



Comenzamos  batiendo los huevos, el azúcar y la vainilla. Con unas simples varillas de mano nos quedará perfecto. Añadimos la harina (mejor siempre si la tamizamos, no me seáis perezosos que os veo!!), la almendra molida, la nata y el cognac e integramos todo bien. No hay que volverse locos batiendo, un par de "meneos" será suficiente.

Incorporamos las nueces troceadas y si queremos un bizcocho de cada color separamos la masa en dos y a una de las mitades le añadimos la cucharada de cacao sopera. 

Si queremos los dos sólo de vainilla, no separamos en dos la masa ni usamos el cacao.

Y si queremos los dos bizcochos de cacao, recordad que rectificaremos la cantidad de harina tal y como  os he explicado antes. Para potenciar el sabor del cacao podemos añadir una cucharadita de café soluble y también una pizca de sal, que ya sabéis que siempre viene bien.



Aunque estos moldes tienen un acabado de una fantástica calidad y son bastante antiadherentes, la cantidad de bordes y flilgranas que los hace tan bonitos hacen más que aconsejable que los preparéis antes de rellenarlos con la masa: o los untáis con un pincel y mantequilla derretida o aceite, o como yo los preparáis con los sprays que venden específicos para desmoldar bizcochos. De las pocas cosas que uso de la marca "Wilton" es precisamente su spray desmoldante, nunca falla!



Como siempre que hacemos bizcochos, tendremos listo  y precalentado nuestro horno a unos 170º, y hornearemos los bizcochos unos 45 minutos o hasta que al pincharlos salga el probador limpio, que no seco. Porque muchas veces cometemos el error de esperar a que el probador o aguja salgan completamente secos y lo que hacemos es secar el bizcocho horneándolo de más. Así que debe salir limpio , no seco del todo.

Si aún queremos unos bizcochos más sabrosos y húmedos probad a "emborracharlos" bien con este almíbar:


  • 100 gr. azúcar
  • 150 gr. de agua
  • una tsp de extracto de vainilla
  • unos 50 gr de ron o de cognac (lo que hayamos usado al elaborar el bizcocho)

Sólo tenemos que poner en un cazo a hervir un par de minutos todos los ingredientes menos el alcohol, retirar del fuego pasado ese par de minutillos y añadir el cognac.



Yo, si no hay niños pequeños, desde luego aconsejo el toque del almíbar, y con unas fresas y un poco de nata montada, no os podéis imaginar las sobremesas "cafeteras" que vais a pasar con los vuestros si os decidís a hacerlos!!!

¿Quién se anima? Espero vuestros bizcochitos en Facebook para que podamos todos disfrutar viendo ese ARTE que derrocháis.

Un beso grande, Belén.



P.D. Por cierto los cuadernos de "scrapbooking" que me han servido de maravilloso "atrezzo" para las fotos son de Marina del archiconocido blog Blaukitchen y buena amiga mía. Si lo conocéis perfecto, sabéis escoger blogs de referencia, y si no lo conocíais ya estáis tardando, no os va a dejar indiferentes: recetas, trucos, decoración, "scrap" todo con unas fotos maravillosas y un gusto excecpional.



Y además Marina es una de las "profes" de La Tallerería y no os podéis perder su taller de "scrapbooking". Tenéis AQUÍ toda la información para no perderos la próxima edición. 



¡Es todo taaaaaaan bonito!

miércoles, 1 de abril de 2015

Torrijas y la marmita de Obélix.

¡Marchando una de torrijas! Casi mejor...¡marchando dos de torrijas! O tres, o cuatro...cuantas más torrijas como más me apetece seguir comiendo. A estas alturas de mi vida con #taytantos años a mis espaldas y en mis caderas, estoy segura de que las torrijas tienen algún extraño efecto en mi metabolismo y que en vez de saciarme me van  creando sensación de apetito a cada mordisco que les doy.


Las torrijas que hago y que como muchas de las cosas que comparto con vosotros las he aprendido de mi madre, no son unas torrijas pesadas, ni demasiado dulces: no llevan almíbar, ni vino, ni miel...ni siquiera las remojo con leche como la mayoría de las recetas sino con agua.

Además llevan limoncito rallado y canela en cantidades alucinantes, son cremosas, quedan blanditas por dentro pero consistentes al morder, un color dorado que quita el sentido y un sabor que hace que en mi casa no tengamos que esperar a Semana Santa para comerlas, en cuanto hay pan del día anterior ya estamos haciendo torrijas.


Para hacerlas sólo hay que tener ganas y estos sencillos ingredientes a mano en casa:

  • pan del día anterior e incluso de más días.
  • 2 huevos
  • un chorrito de leche (tres deditos de un vaso)
  • limón
  • aceite para freírlas
  • azúcar y canela
Comenzamos cortando el pan en rebanadas de aproximadamente un dedo y medio de grosor y las empapamos en agua fría poniéndolas debajo del grifo del agua. Deben quedar bien remojadas. Las dejamos reposando todas juntas en un bol o bandeja y tapadas con un trapo limpio un rato para que queden bien blandas.

Mezclamos batiendo con un tenedor los dos huevos, el chorrito de leche y la ralladura de limón y vamos rebozando con cuidado de que no se rompan las rebanadas de pan remojadas.


Llenamos una sartén con abundante aceite (yo he usado de girasol) y en cuanto el aceite esté caliente empezamos a freírlas hasta que adquieran ese precioso tono dorado que las caracteriza.

Una vez fritas, pasadlas por el azúcar mezclado con la canela (sed generosos!) y esconded la fuente con las torrijas ya listas si no queréis que desaparezcan antes de  hora.

Aún recuerdo la vez que mi madre dejó hecha una bandeja entera de torrijas (unas dos docenas) y cuando volvió de trabajar quedaba sólo una...la de la vergüenza. Entre mi hermano y yo fueron sucumbiendo de una en una. Así que ya os digo que las torrijas son para mí  lo que la marmita de poción mágica para Obélix, y no puedo contenerme ni comerlas con moderación.




Momento confesión: hoy ya llevo SIETE!!!!!!

Espero que os gusten, que os animéis a hacerlas y por supuesto que descanséis estos días que tenemos de vacaciones, que nos lo merecemos.


Un beso enoooorme, Belén.