lunes, 17 de julio de 2017

Macarons de té chai y chocolate. Trucos y consejos para hacer macarons perfectos.

Muchos ya sabéis (yo creo que la mayoría) que además del blog dirijo la plataforma de talleres online La Tallerería.

En La Tallerería además de  tartas, modelado, repostería, fotografía... imparto mis talleres de macarons que tantas y tantas satisfacciones me han brindado y a tantos y tantos alumnos hemos enseñado. 

Mis talleres de macarons están llenos de recetas que voy haciendo y probando, las que más me gustan y las que más éxito suelen tener entre los catadores, y eso evidentemente corre en detrimento de las entradas de macarons que publico aquí en el blog, ya que no estaría bien publicar el mismo contenido en el blog que el que comparto en los talleres y por los que tantos alumnos pagan.

Pero he estado pensando que también me debo a vosotros, a mis seguidores, muchos conmigo desde el principio, otros ya amigos... y por eso hoy os traigo una maravillosa receta de macarons, porque lo merecéis y porque me apetece compartir mucho y muy bueno con todos vosotros.

Macarons de té chai y chocolate. Una absoluta delicia con un contraste de sabores riquísimos y muuuuuy suaves. De todos los que hago en casa, estos sin duda son de mis preferidos y no hay cumpleaños o fiestorro familiar en que no caigan al menos un par de docenillas...







INGREDIENTES

Para unas 40 coquilles-20 macarons

  • 75 gr. almendra molida, yo uso de la variedad "marcona"
  • 75 gr. de azúcar glass (no es necesario que sea icing sugar)
  • 27 gr. clara de huevo (fresca o pasteurizada)

  • 75 gr. azúcar
  • 25 gr. agua
  • 27 gr. clara (para el merengue yo prefiero que sean frescas)
  • 3 gr. cacao (como una cucharadita de postre)
  • 3 gr. de preparado Chai latte de Hornimans)







Para el relleno


  • 100 gr. chocolate sin leche
  • 60 gr. queso crema tip Philadelphia
  • otro sobrecito de 3 gr. de Chai latte.




Muchos ya sabéis hacer macarons, pero ¿qué os parece un vídeo para recordarlo?

¡Dentro vídeo!







Como veis comenzamos preparando lo que llamamos TPT-tant pour tant mezclando la almendra y el azúcar glass con las claras de huevo hasta obtener una pasta bastante densa y lo más lisa posible.

Recordad que un buen tamizado previo de la almendra y del glass es fundamental para el éxito de la receta: si tenéis Thermomix o procesador similar, dadle a la mezcla de TPT unos golpes y dejadlo bien fino. Si no tenéis ¡no queda otra...! Hay que tamizar con un tamiz bien finito para conseguir una mezcla lo más lisa posible.

Reservamos la masa de TPT y claras y pasamos a preparar el merengue italiano.

No tiene misterios, solo hay que hacerlo dos o tres veces para cogerle el truco y todo irá sobre ruedas.

Lo primero es tener todos los ingredientes que vamos a usar pesados y preparados para tenerlo todo a mano. 

Comenzamos poniendo en un cacillo el azúcar y el agua y llevándolo a ebullición. Debe alcanzar el punto de bola blanda (una temperatura entre 115ºC-118ºC). Como podéis ver en el vídeo yo uso un cacillo muy pequeño (más bien es una taza de esas de camping). ¿Por qué? Porque como estamos trabajando con cantidades pequeñas de ir por casa, el cazo pequeño me facilita la labor a la hora de leer la temperatura del almíbar con el termómetro y conseguir una lectura correcta.

¿Cómo? ¿Qué no tenéis termómetro? ¡Que no cunda el pánico!

Si bien es verdad que si no estás muy suelto en lo del merengue italiano tener termómetro facilita mucho la cosa. podemos un poco a ojo de buen cubero conseguir un almíbar correcto para nuestros macarons.

Yo pongo el cazo con el azúcar y el agua a fuego medio como se ve en el vídeo durante unos cuatro minutos. Me fijo mucho en el burbujeo: al principio las burbujas son pequeñas y borbotean rápido, a medida que nos vamos acercando al punto de bola blanda, el borboteo es más lento y el tamaño de las burbujas mayor. El almíbar NO debe cambiar de color, no debe dorarse o de lo contrario ya nos habremos pasado de temperatura.

Y con las claras ¿Qué hacemos? Cuando el almíbar lleve al fuego unos dos minutos o esté en torno a los 100ºC-110ºC las empezaremos a montar a velocidad alta en nuestra Kitchen Aid o robot similar.

No deben quedar demasiado montadas, así que si veis que cuando el almíbar está para añadir ya están muy montadas, pues empezad a montarlas más tarde la próxima vez (del mismo modo si cuando el almíbar esté en su punto las claras están poco montadas, empezad a montarlas un poco antes en un próximo intento).

En los macarons como yo siempre digo a mis alumnos lo más importante es entrenar el ojo y olvidarse de tiempos, batidos y temperaturas exactas. ¡Hay quien cuenta incluso los movimientos que hace para integrar el TPT y el merengue en el macaronage!

¡Almíbar listo! Pues lo retiramos del fuego, bajamos la velocidad de montado de las claras (a velocidad baja-media) y lo añadimos despacito  ;;;))) por el lateral del bol donde tenemos las claras sin parar de montarlas.

Una vez incorporado todo el almíbar volvemos a aumentar la velocidad de montado de las claras y montamos como si no hubiera mañana hasta que éstas estén a unos 40ºC. ¡Vaya, olvidé otra vez que muchos estáis sin termómetro! Pues sólo tenemos que tocar el bol donde estamos haciendo el merengue con las manos, y cuando lo notemos templado el merengue estará listo.

No es un merengue especialmente duro: forma una especie de pico de pato "mustio", pero ése es el merengue que necesitamos para nuestros macarons.






¡Es más largo escribirlo que hacerlos! #ofú

Ahora toca hacer el macaronage que no es otra cosa que mezclar las dos elaboraciones que hemos hecho: la masa del TPT con las claras  o mazapán y el merengue italiano.

A mí me gusta añadir primero un poco de merengue al TPT. Suelo añadir el merengue que queda atrapado en las varillas y con esa pequeña cantidad aflojo un poco la masa para que no me cueste tanto trabajar la masa que es algo dura.

Una vez integro esa pequeña cantidad de merengue, añado el resto de merengue y sin prisa pero sin pausa, sin miedo pero con mucho ojo voy integrando todo con movimientos envolventes. A diferencia del merengue francés, el italiano es mucho más estable, por lo que podemos ser bastante enérgicos a la hora de realizar un macaronage correcto.

Añadimos el cacao y el té en este momento y seguimos preparando nuestra masa de macarons.

Y ¿cuándo paramos? Pues veréis que la masa comienza a brillar y que si levantamos la masa con la espátula (me gustan las espátulas no demasiado blandas) se forma replegándose una cinta que cae continua pero lentamente.  Es el llamado punto de cinta o rubban, y es el punto que buscamos.

Si hemos acertado con el punto de la masa, nuestros macarons no perderán la forma al escudillarlos, quedarán lisos y sin picos de masa y, si los miramos de perfil, tendrán relieve (como una montañita) y no estarán planos ni desparramados.

Yo formo mis macarons con una boquilla nº 12 de wilton y no, no golpeo cual posesa las bandejas a no ser que me haya quedado la masa algo densa.

Ahora toca lo más aburrido, dejarlos que sequen y que formen la costra o hagan el croûtage, que será lo que nos asegure que salga el tan esperado pie y que no revienten nuestros macarons, así que ¡paciencia!







¿Ya están secos? Aseguraos de la mejor forma que hay: ¡tocándolos! Notaréis que aunque están blandos se ha formado una capa o película y además los macarons están más mate.

Precalentamos el horno a 150º (como pauta, a modo de orientación) y horneamos nuestros macarons durante unos 12 minutos con calor arriba y abajo. Aunque con aire podemos hornearlos igualmente.

Lo del horneado de los macarons es un tema que debéis controlar y aprender a trabajar con vuestro horno, porque si siempre es cierto eso de que cada horno es un mundo en el tema de los macarons es más cierto todavía.

Sacad los macarons del horno cuando notéis las coquilles firmes y las bases estén casi selladas, se terminarán de sellar ya fuera del horno al enfriarse sobre la bandeja con el calor residual, y no intentéis despegarlos del papel o teflón (sin duda yo aconsejo hornear sobre lámina de teflón) hasta que la bandeja ya no queme, de lo contrario es más que probable que se os agarren al intentar despegarlos.

Antes de rellenarlos os aconsejo dejarlos reposar en un tupper en la nevera al menos 24 horas, o si vamos con prisa podemos darles un golpe de congelador durante un par de horitas.

Para el relleno fundiremos el chocolate y esperaremos a que se temple un poco antes de añadirle el queso. Integramos, añadimos el sobrecito de té chai y dejamos enfriar para que coja cuerpo y podamos rellenar nuestros macarons.

¿Se me olvida algo? ¡Seguro que sí! Primero porque no suelo escribir entradas taaaan largas y segundo porque en el tema macarons nunca se escribe o se cuenta demasiado.

Pero si te han quedado dudas o ganas de saber más... Te espero en alguno de mis talleres online, nivel básico, avanzado o Pro. Te aseguro que ahí si que no me quedará nada por contarte.

Un beso enooooomre, como esta entrada...

               Belén.

viernes, 14 de julio de 2017

Mousse de ricotta y lima

En verdad el título de esta entrada debería ser algo más largo para describir exactamente de qué va la receta de hoy. Algo parecido a "mousse de ricotta y lima con mermelada de cerezas casera y crumble de canela".

Pero puede que os cansarais de leer solo con empezar por el título y por eso lo he acortado sustancialmente.

Que hace calor es obvio, lo estamos sufriendo media España, y ya sé que no apetece encender el horno, pero la realidad es que seguimos queriendo aprender a hacer cosas ricas y si son fresquitas y ligeras con las que agasajar a los nuestros estos días de calor, mejor que mejor.

Así que la receta de hoy no puede fallar en vuestro recetario de postres de verano: sencilla, suave, resultona... es verdad que lleva varios pasos para elaborarla, pero si lo tenemos previsto y lo vamos haciendo todo por partes, luego el montaje es una tontería, y además el resultado final lo merece.

¡Vamos a ver los ingredientes de cada parte y luego comenzamos con el paso a paso del postre!



MOUSSE DE RICOTTA Y LIMA


  • 200 gr. de queso ricotta o requesón.
  • 50 gr. azúcar
  • 60 gr. nata para montar
  • 20 gr. zumo de lima (aproximadamente el zumo de una lima)
  • ralladura de la lima entera
  • 1 clara de huevo
  • 1 y 1/2 hoja de gelatina (yo he usado de la marca "Vahiné")


CRUMBLE DE CANELA


  • 100 gr. de harina 
  • 50 gr. harina integral de trigo
  • 75 gr. mantequilla a temperatura ambiente
  • 40 gr. icing sugar (azúcar glas)
  • 25 gr. azúcar moreno
  • una cucharadita de canela en polvo 


MERMELADA DE CEREZAS


Para hacer la mermelada podéis hacerla sustituyendo las fresas de esta receta por cerezas, consiguiendo mermelada en pocos minutos tal y como os explico en esa entrada del blog. Si optáis por el chup-chup a fuego lento tradicional, sólo hay que coger cerezas (500gr. es una buena cantidad) y deshuesarlas, las mezclamos con la mitad de su peso ya sin hueso de azúcar, y un chorrito de limón, y ponemos al fuego durante aproximadamente media hora con cuidado de remover de vez en cuando para que no se agarre. Recordad que la mermelada coge su textura definitiva al enfriar.







Yo os recomiendo tener ya la mermelada preparada de algún día anterior e incluso el crumble listo y guardado en un bote hermético que es lo que yo suelo hacer.

Para hacer el crumble mezclamos en un bol las dos harinas, el azúcar moreno y la mantequilla y vamos integrando con las manos hasta que tengamos una especie de masa con apariencia de miguitas de pan.








Añadimos el azúcar glas y la canela, terminamos de integrar sin que la masa del crumble pierda ese aspecto de migas y disponemos sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear o teflón a 180º unos 20-30 minutos, o hasta que lo veamos doradito. De vez en cuando es conveniente abrir con cuidado el horno y mover un poco el crumble para que no se apelmace y quede suelto.

Dejamos enfriar y una vez bien frío podemos almacenarlo como si de galletas se tratara para ir usándolo a medida que nos haga falta. Por eso yo siempre hago mas cantidad, así ya lo tengo listo para usar en cualquier receta.








¡Ya lo tenemos todo preparado! ¡Vamos con la mousse y el montaje y postre listo!

Para hacer la mousse de ricotta mezclamos el queso, la mitad del azúcar, la ralladura de lima y la nata para montar. Batimos bien hasta conseguir una mezcla lisa y homogénea y reservamos.

En el zumo de lima disolveremos las hojas de gelatina previamente hidratads en agua. Para que se disuelvan correctamente podemos calentar el zumo en un cacillo, pero como es tan poca cantidad yo prefiero darle un golpe de microondas para calentarlo, recordando que la gelatina funde a unos 37º C,  y que si hierve pierde su poder gelificante.

Añadimos el zumo de lima con la gelatina bien disuelta a la mezcla de queso y nata, y por último incorporaremos con movimientos suaves y envolventes la clara de huevo que habremos montado con la mitad restante del azúcar a punto de nieve.

Para montar el postre disponemos un poco de mermelada de cerezas en el fondo del vaso o copa que queramos usar para presentarlo, vertemos la mousse y enfriamos en la nevera al menos durante 4 horas antes de consumir.

Rematamos el postre con el crumble de canela por encima de la mousse y... ¡A disfutar se ha dicho!

Es verdad que es una receta con más pasos que otras que suelo compartir, pero ya veréis como este trabajo extra vale la pena: suave, aromático y fresquito, os aseguro que va a ser un imprescindible para los más golosos este verano.

¿Quién es el primero en animarse?

Un beso enoooorme,
             
                          Belén.




sábado, 17 de junio de 2017

Ceviche de langostinos

El ceviche es un plato típico de muchos países latinoamericanos de la costa del Pacífico. Lo encontramos en Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras... pero es en Perú donde sin lugar a dudas es su plato más reconocido y yo diría que patrimonio gastronómico y cultural.

Parece que aunque hay bastantes teorías acerca del origen etimológico de la palabreja en cuestión, el nombre "seviche" viene de la palabra quechua siwichi, que significaría pescado fresco.

Así que ya os podéis ir haciendo una idea de cual es su ingrediente principal: pescado crudo que suele marinarse con gajos de cebolla y lima o limón, además de alguna especia picante como el ají o el chile y distintas verduras según las recetas y el país de origen.

En verano es una delicia comerlo o cenarlo bien fresquito, y si bien los pescados que suelen emplearse son el lenguado y el mero, también podemos hacerlo de otras variedades de pescado, de pulpo o de langostinos como voy a hacer yo hoy.


INGREDIENTES (para unas 4 personas)


  • unas 6-8 piezas de langostinos por persona limpios y crudos (o no)
  • medio pimiento rojo
  • medio pimiento verde
  • 1 cebolla morada
  • 3 tomates maduros (yo uso de los de pera)
  • 1 aguacate
  • 3limas
  • sal y aceite de oliva virgen extra
  • ají picante o en su defecto guindillita o pimienta roja
  • cilantro





Elaborarlo no puede ser más sencillo. Lo ideal es hacerlo por la mañana y dejarlo marinar hasta la hora de comer.

Limpiamos los langostinos y los ponemos en un bol cubiertos con el zumo de las limas, la ralladura de una de ellas, la cebolla en gajos o ruedas finas, el cilantro bien picadito al gusto y el ají.

Como a veces puede no resultarnos sencillo encontrar ají peruano, podemos sustituirlo por guindillas o como yo suelo hacer por pimienta roja molida para darle un toque picante muy suave.

Los langostinos con el ácido cítrico de las limas irán quedándose duritos y como si estuvieran hechos, aunque para los escrupulositos (como yo) se puede dar a los langostinos un hervor corto sin pelar, y luego pelarlos y seguir con la receta como veremos.

Dejamos que marinen en la nevera. 





Cuando vayamos a comer o un poquito antes (yo la mayoría de las veces pongo todos los ingredientes al mismo tiempo y dejo que todos marinen en la nevera durante la mañana), añadimos el resto de ingredientes, rectificamos de sal y añadimos un chorro generoso de aceite de oliva para rematar esta delicia de plato.

Removemos bien para que se integren todos los ingredientes y disfrutamos con un plato sencillo y muy sabroso.

IMPORTANTE: ¡El jugo que obtenemos de la maceración no se desecha! Se le conoce como leche de tigre y no sé si será de buena educación o no, pero en casa nos lo tomamos a sorbos y nos peleamos por él.

¿Queréis ver un vídeo de los ingredientes que vamos a usar y de lo sencillo que es preparar un delicioso ceviche?







Sencillo, fresquito, rápido, sano y sabroso. #nosepué pedir más.

Un beso grande, Belén.


viernes, 9 de junio de 2017

Magdalenas y crème fraîche

Que las magdalenas me gustan es un secreto a voces: magdalenas con copete, sin copete, cupcakes, muffins, financiers... ¡Me chiflan las masas batidas!

El otro día mi hijo se equivocó y en vez de subirme nata para montar me trajo del supermercado un tarro de crème fraîche. A veces la uso para cremas, o la añado en pegotes en mi pizza "diávolo", pero aún así tenía mucha cantidad y no quería tirarla, porque ¡aquí no se tira NÁ!

Empecé a buscar recetas de magdalenas que incluyeran este ingrediente y la verdad es que no encontré muchas, así que pronto decidí que haría ÉSTA.

Lo único que no me gustaba de la receta es que llevaba poca crema y que además me iban a salir un montón, así que empecé a "tunear" la receta, y quedó así:



INGREDIENTES (para 12 magdalenas)

  • 175 gr. de harina bizcochona (la que ya lleva el impulsor o levadura química incorporada).
  • 125 gr. de azúcar
  • 125 gr. aceite de oliva suave o de girasol
  • 150 gr. crême fraîche
  • 3 huevos L
  • ralladura de limón
  • vainilla (líquida o una vaina raspadita por dentro)






Comenzamos batiendo los huevos con el azúcar hasta que aumenten y blanqueen. Añadimos el aceite y le crema y batimos un poco más.






En otro bol tamizamos la harina y la sal y la añadimos a la preparación anterior junto con la ralladura de limón y la vainilla. Integramos la masa hasta obtener una masa homogénea y reservamos.





Podemos lanzarnos de cabeza a hornear nuestras magdalenas, de hecho es lo que yo suelo hacer, pero si tapamos la masa con film y la dejamos reposar en la nevera unas horas, las malas lenguas dicen que salen muuuucho más buenas. Así que si podéis esperar a hornearlas, dadles ese reposo mágico en la nevera.

Rellenamos las cápsulas para magdalenas y espolvoreamos con azúcar para conseguir esa costrita que a mí me vuelve loca y horneamos a 200º unos 15 minutos, o hasta que estén doraditas.

Dejamos reposar las magdalenas 5 minutos en la bandeja donde las hemos horneado. ¡Esta bandeja de Le Creuset en Claudia&Julia me ha enamorado!

Espolvoreamos con abundante azúcar glass y dejamos que terminen de enfriar sobre una rejilla.

¿El desayuno perfecto? Yo lo tengo clarísimo, tiene que incluir magdalenas caseras.






Se hacen en un periquete, y el resultado...sobran las palabras ¿verdad?

Un beso enoooorme y magdalenero,

                                 Belén.

viernes, 2 de junio de 2017

Clafoutis

Tiempo de jacarandas en flor, tiempo de albaricoques y brevas, tiempo de arreglar armarios, de buenos propósitos que ya está el verano a la vuelta de la esquina y ¡tiempo de cerezas!

El mes de junio es uno de mis meses preferidos, un mes cálido y lleno de luz que me trae año tras año a mis recuerdos de niña y a la ilusión con la que esperaba el final de curso.

Y en uno de esos recuerdos de mi infancia... las cerezas. Cuando mi madre traía a casa el primer montón de cerezas de la temporada. Al volver del colegio a la hora de comer yo me abalanzaba sobre la bolsa de la fruta para devorarlas y mi ella me frenaba en seco con un firme "primero hay que lavarlas".

Las enjuagaba debajo del grifo de la cocina y las ponía en el frutero de cristal de la abuela Natalia. Una vez limpias y llenas de refrescantes gotitas de agua empezábamos a comerlas y a disfrutarlas.

Me gustan solas, en mermelada y en cualquier elaboración que las incluya, y esta receta no es una excepción.






El clafoutis es un típico dulce francés originario de la región de Limousin. Una sencilla receta hecha desde siempre con cerezas frescas (luego surgieron diferentes variantes con distintos tipos de frutas) y una masa similar a la de los crêpes de leche o nata, harina, huevos y azúcar.

Las cerezas podemos deshuesarlas, pero los más puristas dicen que la tarta queda más sabrosa con los huesos, y yo que no es que vaya sobrada de tiempo prefiero dejar los huesos "puestos".

Si bien el clafoutis #detodalavidadedios lleva sólo cerezas, podemos encontrar recetas con un montón de frutas diferentes, y yo he optado por una mezcla de fresas, cerezas y un trozo de ruibarbo que tenía "viudo" por la nevera.










INGREDIENTES 

Para un molde de unos 20 cm. de diámetro.

  • 100 gr. harina
  • 100 gr. azúcar más una cucharada para el molde.
  • vainilla
  • 4 huevos
  • 50 gr. mantequilla fundida y templada
  • 100 ml. nata líquida
  • Cerezas, fresas y ruibarbo. Toda la fruta limpia, y el ruibarbo y las fresas troceados. Las cerezas con o sin hueso, según queráis.

Engrasamos el molde y distribuimos la cucharada de azúcar por la base. Disponemos la fruta por toda la base del molde bien "apretadita" porque queremos que lleve mucha fruta.

Mezclamos en un bol la harina, la sal, la vainilla y el azúcar. Incorporamos los huevos de uno en uno y la nata líquida, y terminamos con la mantequilla fundida y ya templada.

Echamos la crema obtenida por encima de la fruta y metemos en el horno precalentado a 180º hasta que esté bien doradita (unos 30-40 minutos).

Servir la tarta espolvoreada generosamente con azúcar glass y consumir caliente, templada o fría. ¡Va a estar rica a cualquier temperatura!

¿Quién se animaaaa?

Un beso enorme, Belén.




martes, 23 de mayo de 2017

Mermelada de tomate y vainilla

Sin duda, desde que superé mi reticencia inicial (porque de niña no veía yo muy claro eso de que mermelada "pegara" con tomate...) es una de mis mermeladas preferidas y suelo hacerla tres o cuatro veces al año. Aprovecho para regalar algún bote a amigos o a familiares y, por supuesto me quedo yo con el más grande, que con las cosas de comer no se juega ¡oiga usted!

Hace unos meses me invitaron a un curso de "conservas" en la Escuela de cocina Eneldo aquí en Valencia. Era un curso de dos días y me comprometí a ir sólo el primero porque si hay algo que no me sobra es tiempo, y he de reconocer que no iba yo muy motivada que digamos...¡IBA! Porque fue conocer a la chef Laura Muñoz (la chef que impartía el curso), sentir su energía, su capacidad de transmitir la pasión por lo que hace y verla en acción y caer rendida a los pies de Laura y del maravilloso mundo de las conservas: alubias, mermeladas y confituras, escabeches de pescado y pollo, alcachofas, salsas de tomate, tomates confitados a baja temperatura... ¡Lo que disfruté y lo que aprendí no tiene precio!

Y una de las recetas que hicimos fue mermelada de tomate, un básico resultón e imprescindible si quieres empezar a enamorarte del mundo duuuulce de las mermeladas y confituras.





INGREDIENTES (para unos 3 botes tamaño estándar de mermelada)


  • 2,5 kg de tomates tipo "pera" pelados y sin las semillas (al final se quedarán en aproximadamente 1 kg. de tomates limpios que es lo que necesitamos para nuestra receta).
  • 600 gr. de azúcar
  • 1 vaina de vainilla
  • zumo de un limón


Escaldamos, pelamos y retiramos las semillas de los tomates hasta obtener 1 kg. de tomates limpios. Ponemos los tomates en una cazuela junto con el azúcar y el zumo del limón y si tenemos tiempo dejamos reposar unas horitas (podemos incluso hacer todo esto la noche antes), así la fruta irá soltando agua y se irá integrando junto con el azúcar. Si hacemos mermelada de frutas más duras es muy interesante hacerlo de este modo.

Ponemos la cazuela a fuego suave y comenzamos a cocer. Si os gusta que la mermelada quede muy fina, a mitad cocción podemos triturar todo para que quede una mermelada sin tropezones. Después de triturar la mermelada, añadimos el interior de la vaina de vainilla y seguimos cociendo hasta que nuestra mermelada esté lista.

Lo único que debemos hacer es vigilar de vez en cuando para que no se nos agarre y vigilar que no se caramelice demasiado. 

Tened en cuenta que la mermelada una vez fría espesará, así que no busquéis un punto demasiado denso al cocerla o se os quedará un poco "cataplasma".

Si tenemos termómetro de caramelo, podemos ir controlando la temperatura hasta que llegue a los 105º C, que es cuando estará en su punto.

Si no tenemos termómetro o no nos apetece estar pendientes de temperaturas, o simplemente sois unos rebeldes como yo y preferís hacer las cosas "a ojímetro", lo único que debéis ir haciendo es sacar de vez en cuando con una cucharita un poco de mermelada y ponerla sobre un platito frío para ver qué textura coge al enfriarse. ¡Cuando al enfriarse sobre el plato adquiera la textura que buscamos ya la tenemos!

Yo como la consumo muy rápido en apenas dos semanas, no esterilizo botes, simplemente los relleno y los guardo en la nevera. Pero recordad que si queréis que se conserve sin riesgos durante meses y meses debéis hacerlo.

Yo en temas de mermeladas cuando tengo alguna duda lo tengo claro y me doy un "garbeo" por el blog de Bikísimas. Allí Gaby os explica cómo debéis esterilizar los botes para conserva con todo lujo de detalles.




Sobre unas tostadas para el desayuno, en un montadito al horno con queso de cabra, como ingrediente de una vinagreta para vuestras ensaladas... ¡Hacer mermelada es sencillo y el resultado nunca defrauda!

¿Quién se anima?

Un beso enorme,
          Belén.



domingo, 7 de mayo de 2017

New York Cheesecake!!!

Me encantan las tartas de queso o si nos ponemos en modo "american way of life" las cheesecakes. Rara es la vez en la que veo en la carta de postres de un restaurante una tarta de queso y no la pido. Recetas he probado muchas, pero muchas...pero no daba con la que yo quería.

No me gustan las texturas "blandengues", las espumas, ni las gelatinas y muchas de las recetas que he ido probando pecan de alguna de estas tres cosas.
Tampoco me gusta el queso, así que si el sabor es muy potente ¡desechada!

Con lo melindres que es una podréis imaginar que encontrar mi tarta de queso favorita ha sido una ardua tarea. ¡Pero aquí está!

Y llega a mis manos de la forma más tonta, sin buscarla, sin preguntar: Vivi de "Petit Dolce" compartió en su cuenta de Instagram (@petit_dolce) una receta de cheesecake y me llamó la atención porque usaba ricotta.

Ni corta ni perezosa me puse manos a la obra y el resultado ha sido...¡ummmmmm! Un culo aún más gordo si cabe, un vaquero menos que ponerme y una delicia que desde ya se convierte en fondo de armario, quiero decir de recetario!!!


INGREDIENTES 

Para un molde de 15 cms. de diámetro (mejor si es de broche, de los desmontables) necesitaremos:

  • 450 gr. de queso ricotta*
  • la ralladura de un limón
  • 100 gr. de azúcar
  • 20 gr. de harina
  • 2 huevos M y un huevo L**
  • una pizca de sal
  • 1 cucharada de vainilla

Mezclamos con unas varillas o en nuestra batidora o procesador el queso y el azúcar junto con la ralladura de limón. Si tienes un rallador Microplane no hay tarea más sencilla que rallar cualquier cítrico y queda muy, muy fino. Su cuchilla tiene un filo increíble que nos permitirá rallar con facilidad cualquier alimento duro consiguiendo una ralladura finísima. Es ideal para quesos duros como el parmesano, cítricos, chocolate, frutos secos y vegetales como el ajo y la cebolla.

*Como no encontré ricotta le puse requesón. Además como solo tenía 400 gr. de requesón le añadí los 50 gr. que faltan para completar la receta de queso crema tipo "Philadelphia".

Cuando tengamos todo bien integrado y cremoso agregamos la harina tamizada, los huevos, la sal y la vainilla y terminamos de mezclar todo con movimientos suaves y la ayuda de una espátula.

**Como yo no tenía más que huevos L y además rondaban por la nevera dos yemas "viudas" de hacer macarons, le puse un huevo L y las dos yemas, una que es una rebelde!

Encamisa y prepara el molde y hornea en horno precalentado a 160º SIN baño María hasta que esté cuajado por completo. Yo lo he tenido una hora y veinte minutos. Después dale un golpe de grill si quieres que te quede doradito por arriba y deja enfriar por completo dentro del horno ya sin temperatura.

Lo ideal, tal y como aconseja Vivi es dejarlo en la nevera de un día para otro y esperar para comerlo...si puedes!

Para servirlo yo he optado por mermelada de fresa que tenía hecha y que podéis hacer vosotros mismos consultando esta sencilla receta, y unas fresas naturales para rematar y convertir la deliciosa tarta en light. ¿Lleva fruta? ¡Pues es light!




Ya os digo desde ya que se va a convertir en vuestra cheesecake preferida si os gustan las consistencias con más cuerpo y más densas.

Por cierto, yo estaba perezosa y no le puse base de galletas, pero si queréis hacerla con base de galletas ¡apuntad!

  • 100 gr. de tus galletas preferidas
  • 50 ml. de mantequilla derretida
Molemos las galletas y mezclamos con la mantequilla hasta obtener una masa con la que forraremos la base y las paredes de nuestro molde. Horneamos 10 minutos a 180º y dejamos enfriar mientras preparamos el relleno.

Luego echaremos la crema de relleno sobre la base de galleta y hornearemos como hemos visto antes.




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Un beso enoooorme, Belén.