martes, 21 de junio de 2016

Taboulé con verduritas

Hoy os traigo una receta de las que nos solucionan la vida en un abrir y cerrar de ojos. El blog, fotografías, colaboraciones, La Tallerería, una casa, los problemas de una casa, dos hijos, los problemas de unos hijos, mis problemas, los del vecino del quinto...Si de algo ando corta es de tiempo y he de reconocer que eso le pasa factura muchas veces a lo que se come en casa. cuando mi hijo ayer se quejaba "¿otra vez pastaaaaa?", recapitulé y pensé que algo estaba fallando.

Necesito recetas frescas, rápidas, completas y que entren por los ojos, que su elaboraqción no me robe el de por sí ya escaso tiempo que tengo y que nos gusten a los tres. 

Pues taboulé!!!!

Aunque solemos realizar el taboulé o tabulé con cous-cous, originariamente en los países de Oriente medio se elabora con bulgur, alimento elaborado con distintas variedades de trigo siendo generalmente el más usado el durum o trigo duro, parcialmente descascarillados y troceados. Con un ligero sabor a frutos secos constituye la base de muchos platos en zonas como Siria, Líbano y muchos países de la zona del Magreb.

                                                   
                                                                                               imagen http://vegetarian.about.com/

En su sencillísima elaboración no pueden faltar las hojas picadas de hierbabuena y perejil, el limón, el aceite de oliva y la sal, dejando luego un amplio abanico de posibilidades en cuanto al empleo de muchos ingredientes en su preparación. Yo creo que hay tantas recetas de taboulé como casas en las que se consume.

Un plato refrescante ideal para el verano que acabamos de inaugurar y que además aguanta en perfecto estado de un día para otro en la nevera. así que si sobra lo guardamos, o mejor aún...hacemos una buena cantidad y ya tenemos entrante para un par de días.


                                                                                                              imagen columnazero.com

MI RECETA DE TABOULÉ:


  • 150 gr. couys-cous
  • 150 gr. agua
  • 50 gr.aceite de oliva virgen extra
  • zumo de un limón
  • sal
  • perejil fresco picado
  • hojas de hierbabuena (muchas, yo abusooooo)
  • medio pimiento rojo
  • medio pimiento verde
  • un buen puñado de pasas de corinto y si tienes pasas de la Axarquía ya ni te cuento.
  • una puntita de cebolla
Comenzamos poniendo a hervir el agua y echándola encima del cous-cous para que se hidrate. En ese momento añado la sal y algo de aceite, aunque una vez terminado el plato vuelvo a probar y rectifico si hace falta.

Troceo bien menudos todos los ingredientes y mezclo la ensalada como si no hubiera mañana. Exprimo el limón y lo añado. En este paso no temáis pasaros y por esta vez dejaremos al lado lo del "menos es más", el limón es primordial en esta receta.

Como hemos comentado antes rectificamos de sal, de aceite y más limón si hiciera falta ¡Alegría!

Y sí...en las fotos hay un ingrediente de más, pero es que es a mi hijo pequeño le encanta comerlo con palitos de cangrejo (surimi) y una que es débil y consentidora...sucumbo a sus peticiones con pasmosa facilidad.

Espero que disfrutéis con mi versión y con el toque de "alta cocina" de Alejandro. 

Besos, muchos...que ando necesitada, Belén.



domingo, 12 de junio de 2016

La torta caprese perfecta

La torta caprese es una receta típica napolitana, más en concreto de la maravillosa isla de Capri, de dónde recibe su nombre.

 Se dice que su elaboración actual es fruto como en muchas otras recetas del error, ya que entre sus ingredientes no lleva harina, al Carmine de Fiore allá por 1920, olvidó añadirla a la tarta de almendra y chocolate que estaba preparando.

Del despiste surgió esta maravillosa tarta, crujiente por fuera, húmeda y cremosa por dentro, con todo el aroma de las almendras y la untuosidad del chocolate. ¿Alguien da más?



Para elaborarla necesitamos muy pocos ingredientes y muy sencillos de encontrar.

INGREDIENTES: (torta de unos 24 cms. diámetro)

  • 200 gr. almendra cruda pelada
  • 180 gr. azúcar
  • ·3 huevos XL (pesados sin cáscara entre 200-225 gr.) 
  • 200 gr. mantequilla en pomada
  • 150 gr. chocolate fundido
Comenzamos fundiendo el chocolate al baño María o a golpes cortos de microondas, y dejándolo enfriar mientras continuamos con la receta.

Sin duda uno de los secretos para que las almendras desplieguen todo su aroma es tostarlas. Si bien podéis encontrar recetas en las que las almendras se añaden a la elaboración crudas, el darles un golpe de horno va a a cambiar el resultado de nuestra torta. Así pues dispondremos las almendras en una bandeja de horno cubierta con papel de horno y les daremos un golpe de horno de unos 10 minutos a 200º, la casa ya empezará a oler a "gloria bendita". Una vez tostadas, sacaremos las almendras doraditas del horno y las dejaremos enfriar por completo antes de triturarlas "burdamente" en nuestra picadora o procesador tipo Thermomix.

Éste es el segundo secretillo de nuestra "caprese" perfecta: no tritures las almendras por completo o desecha la idea de usar almendra ya molida, la almendra debe quedar triturada en trocitos que se identifiquen al comer la torta y que aporten textura y "gracia"  a esta ya de por sí riquísima receta.

Disponemos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar y trabajamos en nuestro procesador o batidora (yo lo he hecho con la pala de la KA). Una vez esté todo bien integrado añadimos de una en una las yemas de huevo, con cuidado de no incorporar la siguiente yema hasta que la anterior esté bien integrada.

A estas alturas el chocolate que habíamos fundido en el micro estará ya templado, momento que aprovecharemos para añadirlo a la mezcla de mantequilla, azúcar y yemas.

Casi acabamos...añadimos las almendras picadas, y por último montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos a la masa con ayuda de una espátula y con movimientos suaves y envolventes.

¡No vale meter el dedo en la masa y comenzar a relamerse! Ya sé que es complicado, pero CONTENCIÓN!!!



Precalentamos el horno a unos 170º, engrasamos nuestro molde (yo he usado spray desmoldante para luego no llevarme sorpresas) y horneamos nuestra torta durante unos 60 minutos, o como siempre hasta que al pincharla con una aguja, testador o cuchillo éste salga limpio, que no seco. Y llega el tercer y último "truco del almendruco" para triunfar con la torta: no te pases en el horneado, el interior debe quedar húmedo y fundente, denso pero con un punto húmedo que haga que se deshaga en la boca.

Se nota que me ha gustado ¿verdad? Maravillosa es poco. Yo suelo tomarla para desayunar, remojadita en mi té con leche mañanero. Pero prueba a servirla de postre con el café o para la merienda con un poco de helado de vainilla. ¡Deliciosa, da igual a la hora que la consumas!

Y recuerda que una vez fría debes ser generoso espolvoreando la torta caprese con azúcar glass, ése es el remate final.


¡Que no se resista nadie! Hay que hacerla sí o sí.

Un beso enorme con sabor a Italia, Belén.




domingo, 5 de junio de 2016

Crema de calabaza con naranja y jengibre.

Pues con esta crema de hoy inauguro una serie de recetas en el blog que si bien seguiremos englobando en nuestra #cocinaparatorpes su denominador común va a ser el hecho de que serán propuestas frescas, rápidas y ligeras, perfectas para la temporada de calor que ya comienza.

Muchas veces a la hora de escribir las entradas en el blog, tiro de ideas que voy viendo en otras webs, de fotografías, de libros de cocina… Siempre sabéis que me gusta poner mi toque y acercaros recetas sencillas y fáciles de hacer pero que siempre tengan mucho de mí y de mi cocina.

En otras ocasiones pruebo cosas en restaurantes que me sorprenden y resultan inspiradoras, o como en esta ocasión, son mis amigos los que me siguen sorprendiendo con sus artes culinarias.

Una crema ligera, con un color que entra por los ojos, fresca y con un punto ácido y picante: el ácido del zumo de naranja y el picante del jengibre fresco. Sin duda junto con el gazpacho y el ajo blanco, es una de mis cremas preferidas en los meses de verano.



INGREDIENTES ( unas 4 raciones)

  • 500 gr. aproximadamente de calabaza pelada, troceada y sin pepitas
  • 1 patata mediana
  • 1 cebolla tierna
  • Zumo de una naranja
  • Caldo de pollo
  • Sal y jengibre rallado fresco
Comenzamos poniendo en una cacerola la calabaza troceada y la patata y la cebolla peladas y en trozos, más o menos todos de un mismo tamaño. Cubrimos con agua, añadimos algo de sal y ponemos a hervir.

Cuando las verduras estén blanditas, las retiramos del fuego y las escurrimos bien.

Disponemos la calabaza y el resto de ingredientes en un procesador de alimentos (yo uso el Thermomix porque me gusta como deja las cremas de finitas), y añadimos el caldo de pollo, que podemos haber hecho previamente con unas carcasas de pollo y unas verduras o del comprado. Para la textura que yo quiero conseguir, suelo añadir dos vasos de caldo de pollo.

Trituramos todo y añadimos a la crema el zumo de una naranja y jengibre fresco  rallado a nuestro gusto . 

Rectificamos de nuevo de sal, y comprobamos la textura más o menos líquida que nos ha quedado así como la acidez que aporta la naranja. Si queremos una crema más fluida añadiremos caldo o zumo de naranja en función del sabor más o menos ácido que queramos proporcionarle a nuestra crema. 



Reservamos la crema bien fresquita en la nevera, y a la hora de servirla podemos acompañarla de un chorrito de "créme fraiche" o de nata.

Como ya os decía al principio es un primer plato refrescante, rápido y muy sencillo de elaborar, de los que no hay que perder de vista estos meses de verano.


Seguro que os gusta y refresca a partes iguales!!

 Un besazo, Belén.

martes, 31 de mayo de 2016

Guisado de ternera

Estoy poco de dulces últimamente y eso evidentemente se refleja aquí en el blog. 
Dentro de nada mi hijo mayor volará, se irá de "Erasmus", luego a hacer algún máster, quizás le salga trabajo lejos de casa...y está de un "verde" culinariamente hablando que da pena. 

Así que ahora más que nunca me apetece ir completando la oferta de recetas de la sección #cocinaparatorpes con la esperanza de que cuando esté lejos la consultará y no morirá de inanición.

Hoy uno de sus platos preferidos, el guisado de carne, al que cariñosamente en casa solemos llamar "guisadito".

Fácil, es para torpes, rápido, para gente con prisas, limpio porque no ensuciamos más que una olla, rico y completo. Nosotros en casa lo solemos acompañar de un poco de arroz blanco, asi que el plato queda equilibrado en cuanto al aporte de proteínas, hidratos y las vitaminas de las verduras.

Yo soy muy de tener siempre en la nevera verduras congeladas, se recogen en su momento óptimo y si se preserva la cadena de frío sus características en cuanto a sabor, color y textura son perfectas y siempre las tenemos a mano. pero por supuesto podéis usar las verduras frescas que tengáis a mano.

INGREDIENTES (unas 4 raciones)

  • 500 gr. de carne de ternera de un corte tierno y meloso (morcillo, aleta, babilla, cadera...)
  • una cebolleta tierna
  • 50 gr. aceite de oliva
  • sal, pimentón, orégano
  • tomate frito (unas 4 cucharadas soperas)
  • 1 cucharada sopera de harina
  • verduras al gusto: yo pongo guisantes, zanahorias, patatas...
  • 1 latita de aceitunas rellenas
  • 250 ml. de vino blanco
  • 250 ml. de agua



Para hacer esta receta y para cualquier guiso o estofado de carne, yo soy "forofa" de la olla presión. Mi olla rápida WMF Perfect me acompaña desde hace muchos años y es un gustazo cómo deja la carne de tierna en unos pocos minutos. Si no tenéis olla rápida, el "chupchup" a fuego lento de toda la vida nos dará también un resultado excelente, y si es en cazuelita de barro ¡mejor!

Comenzamos poniendo el aceite en la olla y la cebolla picadita. Vamos a dorarla un poco antes de incorporar la carne cortada en tacos hermosos. 

Añadimos sal y sofreímos la carne un poquito.

Para asegurarnos de que nos va a quedar un caldo o salsa con fundamento y ligadito, añadiremos una cucharada de harina y le daremos unas vueltas a todo junto hasta que la harina se tueste y ya no se vea blanco en el guiso.

¡Esto ya casi está! Unas cucharadas de salsa de tomate, una cucharadita de postre de un buen pimentón y enseguida para que no se queme y luego amargue el guiso, incorporamos el vino blanco y la misma cantidad de agua que de vino (250 ml. de cada).

Rectificamos de sal, añadimos nuestras especias preferidas (me encanta esta receta con orégano o con estragón) y por último las verduras escogidas y la latita de aceitunas escurridas,

Yo en la olla WMF tengo el guiso 15 minutos a partir de que sale la segunda anilla y bajo el fuego pitando...aún recuerdo el día que me explotó una olla a presión, estuve 15 días despegando garbanzos, jajajajaja!!! Evidentemente si no lo hacéis en olla exprés tardaréis más tiempo en hacer el guiso y en conseguir una carne tierna y bien cocinada.

¿Para completar el plato? Un poco de arroz blanco y ¡a disfrutar se ha dicho!

Y por si algo no te ha quedado claro, vamos a repasar los pasos en este vídeo!!





Un besazo enorme, Belén.

jueves, 12 de mayo de 2016

Arroz con pollo caldoso

Si hay un arroz que los valencianos conocemos y cocinamos con los ojos cerrados, sin duda es éste. Yo creo que es el arroz con el que las madres (valencianas también) empezamos a introducir a los niños en una alimentación más sólida, de mayores. Esa etapa en la que se trata de compaginar los gustos de los adultos de la casa con las necesidades y avances de los "`peques" (yo ya ni me acuerdo...).

Un arroz completo, hidratos, proteínas, verdurita... de sabor suave pero lleno de matices y con una textura melosa que nos va a encandilar a todos.


En mi casa, como en la mayoría de los hogares valencianos lo de comer arroz prácticamente todos los días de la semana nos parece de lo más normal, y sin duda esta receta de hoy es de las que "caen" casi cada semana.

Hay veces que añado otras verduras, calabacín, alcachofas (¡imprescindibles siempre!), e incluso que cambio el pollo por costilla de ternera o por sepia troceada, pero la base es la misma, ya veréis que sencillo y fácil de hacer.

Además es el caldo BASE para hacer una buena paella.

Y hoy, tiramos la casa por la ventana y...VÍDEO RECETA!!!

INGREDIENTES (unas 4 personas)


  • una pechuga grande de pollo troceada 0 alguna pieza con hueso (muslos, alitas...)
  • aceite de oliva para el sofrito, unas 4 cucharadas soperas.
  • un par de dientes de ajo enteros
  • sal
  • 2 cucharadas de salsa de tomate
  • verdura especial para paella o la verdura que tengas por casa (judía plana verde, judía blanca, judiones...)
  • Opcional:una pastillita de concentrado de pollo ("Avecrem")
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Romero fresco o seco
  • colorante alimentario o mejor aún unas hebras de azafrán
  •  300 gr. arroz
  • agua
  • Aunque en el vídeo no salen (se me olvidó comprarlas), añde 4 alcachofas cortadas al añadir el arroz, son el remate de est rico arroz.


En el vídeo lo vais a ver todo muy claro, pero por si se os escapa algo vamos con los consejos para que os quede un arroz impecable! Palabra de valenciana!

NOTAS:
  • Sofreir muy bien el pollo y que quede doradito y bien hecho es la base de este caldo.
  • Escoge alguna pieza con hueso, le da más sabor al arroz.
  • La pastilla de "Avecrem" puedes añadirla o no. He de reconocer que es una manía adquirida de mi madre, y no creo que ya a estas alturas vaya a renunciar a ella.
  • El romero si es fresco mejor, retíralo antes de que se deshaga demasiado.
  • Una vez añadas el pimentón corriendo echamos el agua, de lo contrario se nos quemará y amargará el caldo.
  • Añade agua hasta que llegues al borde de la cazuela, lo vamos a tener hirviendo una media hora y luego 20 minutos más con el arroz.así que se evaporará una cantidad importante.
  • El arroz lo echamos con el caldo hirviendo. Retira algo de caldo antes de echar el arroz (como dos o  tres tazas). Si hace falta y vemos que nos estamos quedando cortos de caldo iremos añadiendo del caldo reservado. Si una vez servidos los platos, algún comensal quiere el arroz más caldoso, también podemos añadirle de ese caldo.
  • Al echar el arroz volvemos a probar de sal y rectificamos si hace falta. Los arroces suelen quedar sosos, asi que comprueba que el caldo esté "saladito".
  • Unos 20 minutos con el agua dura de Valencia, pero lo mejor como siempre "a ojo".
  • El arroz debe quedar entero, que no os quede gordo ni empastrado.
¿Quién se anima?

Un beso enorme, Belén.

AH!!!! Y si te gusta esto de las vídeo recetas, regaladme un ME GUSTA en el vídeo y suscríbete a mi canal.


Paulova de chocolate y fresas

La paulova o "pavlova" es un maravilloso postre con base de merengue y generalmente decorada con frutos rojos, que se creó en Nueva Zelanda, allá por los años 20, en honor de la bailarina a la cual hace mención su nombre, la artista Anna Pavlova.

Un postre vistosísimo, rico y no demasiado engorroso de hacer pese a su mala fama si seguimos unas pautas muy sencillas.





Un merengue estable, que quede tras el horneado crujiente por fuera y cremoso por dentro, una buena crema de relleno y unas frutas frescas nos van a dar las claves del éxito.

La paulova más clásica es de merengue tal cual, como mucho aromatizado con vainilla, en mi caso voy además a añadirle algo de cacao en polvo para convertir el merengue en una delicia de merengue de chocolate, y para la crema de relleno optaré esta vez por una trufa clásica que va a quedar genial con las fresas frescas con las que remataremos el postre, aprovechando que ya se acaba la temporada de fresas...snifff!


A la hora de hacer la paulova, podéis hacerla en discos o pisos (yo haré dos bases o pisos de merengue), en un único piso más grande a modo de pastelón con un hueco en medio para disponer el relleno, o en porciones individuales. Os dejo unas ideas que he encontrado buscando por mi adorado "Pinterest".





INGREDIENTES (para dos discos de 23 cms. aprox.)


  • 3 claras de huevos frescas (recién sacadas de la nevera dicen que montan mejor, pero yo no noto la diferencia)
  • 150 gr. de azúcar (azúcar blanquilla o glass, con esta segunda opción el grano se disuelve antes)
  • 1/4 tsp de cremor tártaro
  • Una cucharadita de postre de "Maizena"
  • 20 gr. cacao en polvo (yo he usado de la marca "Barry")
  • Puedes añadirle también unas gotas de vinagre, el ácido del vinagre o del limón ayuda a estabilizar el merengue.
Comenzamos montando nuestras claras con la pizca de cremor tártaro, lo ideal es comenzar a una velocidad media-baja para que las primeras burbujas que se formen sean más pequeñas y nuestro merengue más estable. Cuando comiencen a espumar y, de cucharadita en cucharadita, iremos añadiendo el azúcar y subiremos la velocidad  al máximo, hasta que nuestro merengue quede bien duro y brillante. ¿Cuánto tiempo? Ni poco ni demasiado, ese es el problema del merengue: si lo batimos poco luego puede que se nos baje y que después con el reposo suelte líquido o "llore", pero batirlo en exceso y que se "seque" tampoco nos debe pasar.

Un merengue compacto no a pelotones, liso, brillante y bien firme es el que necesitamos.

Una vez listo añadiremos la Maizena, el vinagre y el cacao e integraremos todo despacito y con buena letra con la ayuda de una espátula hasta que nos quede una masa uniforme.

Para hornear los discos de merengue que formarán nuestra paulova yo lo que tengo son dos láminas de teflón con el contorno dibujado en rotulador indeleble del tamaño del que quiero que me queden los discos de merengue.

Con la cara del rotulador hacia abajo y guiándome con la circunferencia que se transparenta, reparto el merengue en los dos teflones y voy disponiéndolo hasta formar los discos.


Si quieres los discos más gordos, o más cantidad de pisos, deberás doblar las cantidades de esta receta.

Hecho esto ya tenemos lo más difícil conseguido, ahora toca hacer lo más aburrido pero no menos importante. Conseguir que nuestro merengue quede rico no es cuestión de un sólo intento, puede que os lleve varios intentos conseguir un exterior crujiente y un interior cremosito. En mi horno los tengo una hora y media a 110º y pasado este tiempo los dejo enfriar por completo dentro del horno ya apagado.

Para el montaje, con los discos ya fríos, haremos la trufa y limpiaremos las fresas, aunque yo en este caso he dejado las fresas enteras y sin pelar para las que decoran la parte de arriba de la paulova, y sólo he troceado las que van en el piso intermedio y no se ven...manías!




Para la TRUFA

  • 500 ml. de nata para montar 
  • 200 gr. chocolate cobertura o "f0ndant"
  • 60 gr. azúcar
Lo más importante es hacer la crema el día antes, para montarla y que nos quede una trufa perfecta cuando vayamos a montar la paulova.

Sólo debemos poner la nata y el azúcar al fuego y antes de que hierva, retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado que con el calor se derretirá por completo. Reservamos y dejamos en la nevera (mínimo 12 horas), para que a la hora de montar la preparación lo haga sin problema.

¡Ojo! Al montarla nos debe quedar firme pero no os paséis en el montado o se os cortará y se hará como mantequilla.



Ponemos la base de merengue, por encima con la ayuda de la espátula la trufa con trocitos "minis" de fresas, la otra base de merengue, y con una boquilla chula decoramos con el resto de la trufa y la fruta que hayamos elegido, más fresas!





NOTAS:


  • En las claras para que se monten bien no deben quedar restos de yema y el recipiente y utensilios para montarlas debe estar bien limpio y sin grasa. Para asegurarnos podemos pasar un papel de cocina humedecido con unas gotas de vinagre.
  • A la hora de montar el merengue ni mucho ni poco, esa el la "madre del cordero" en cualquier preparación que lleve merengue.
  • Horneado largo y suave, a muy baja temperatura y sin oscilaciones en ella. ¡No tengas prisa si quieres un resultado perfecto!
  • La trufa mejor prepararla de un día para el siguiente y cuidado a la hora de montarla no nos pasemos.
Un beso enorme, Belén!!!!

sábado, 16 de abril de 2016

Macarons de OREO

Pues hoy me he liado la manta a la cabeza y como soy más inestable que una mesa coja pese a haberos dicho en el post anterior que aparecería menos por aquí, estoy lista y sentada delante del ordenador para escribir una receta que muchos me habéis estado pidiendo por las RRSS.

En un principio pensaba incluirla dentro del temario del taller online de macarons avanzado "Le must" pero sois muchos los antiguos alumnos que queréis saber recetas nuevas y que confiáis en mi y en mis trucos macaroniles. Así que he decidido que mejor publicarla aquí para poderla compartir con tantos y tantos alumnos que habéis aprendido a hacer macarons conmigo y con La tallerería, nuestra tallerería.


Que conste que los que me conocéis sabéis de sobra que en cuestión de macarons prefiero siempre optar por sabores que no enmascaren el maravilloso sabor de la almendra, pero hoy haremos una excepción y nos dejaremos llevar por el #americanwayoflife y una de sus famosas galletas.


Para hacer unos 20 macarons (40 coquilles)



  • 75 gr. almendra
  • 75 gr. azúcar glass
  • 27 gr. claras
  • 21 gr. agua
  • 75 gr. azúcar "blanquilla"
  • 27 gr. claras
  • Galletas OREO (3 tapas sin crema)


Con los tres primeros ingredientes y las galletas  OREO tamizadas junto al TPT haremos la pasta o el mazapán y con los tres siguientes el merengue italiano que después en el macaronage integraremos con el mazapán inicial.

Para elaborar macarons con merengue italiano vamos a recordar unos pasos básicos que debéis respetar sí o sí!



  • Trabajamos el TPT (mezcla a partes iguales de almendra y azúcar glas) previamente tamizado a conciencia o pasado todo junto por la Thermomix, con las claras hasta formar una especie de pasta de mazapán. Reservamos tapado con film para que no se reseque.
  • Preparamos todos los ingredientes para tenerlo todo pesado y listo y que no nos falle nada.
  • Disponemos las claras en el bol de la batidora, y comenzamos a preparar el almíbar con el azúcar y el agua.
  • Cuando el almíbar alcance aproximadamente los 110º ( lo ideal es disponer de un termómetro para controlar la temperatura del almíbar, ya que al principio nos facilitará mucho el trabajo si no conocemos bien los puntos del almíbar), comenzamos a batir las claras.
  • Cuando el almíbar alcance los 118º, bajamos la velocidad del montado de las claras e incorporamos el almíbar sin demasiadas contemplaciones sobre las claras y volvemos a batir de nuevo todo y a máxima potencia hasta que al tocar el bol con las manos lo notemos templado (unos 40º C).
  • Ahora viene el "macaronage", el momento en el que integramos la pasta de almendra con el merengue. Sin miedo y con la ayuda de una espátula iremos integrando todo hasta conseguir una masa brillante, lisa y que se mueve lentamente si inclinamos el bol o forma una cinta lenta y sinuosa al caer si cogemos algo de masa con la espátula y la soltamos.
  • Formamos o "escudillamos" nuestros macarons y los dejamos secar hasta que los macarons hagan lo que los franceses llaman "croutage": se va a formar una película que hará que al tocar los macarons suavemente con el dedo notemos que no se pegan casi al dedo.
  • Espolvoreamos con más galletas OREO picaditas por encima antes de que se sequen los macarons y de hornearlos.


  • Si tenéis controlado bien el horno y "sois amigos" prueba a darles un secado rápido: unos 5-10 minutos a unos 40º para conseguir así acelerar ese proceso tedioso del secado.
  • Hornea tus macarons durante unos 12 minutos y a unos 150º (tiempos y temperatura aproximada) y despégalos cuando una vez sacados del horno ya estén bien fríos.
  • Un golpe de congelador, o un reposo en la nevera de 24 horas hará que la textura final de nuestros macarons sea perfecta antes de rellenarlos.

¿Ya tenemos los macarons? Pues ahora a rellenarlos.

Una SMBC sencilla a la que le he restado algo de mantequilla, en vez de hacer la SMBC con una proporción 1,2,3, he puesto 1,2, 2'5 y una vez hecha le he añadido un buen chorrito de vainilla y unas 8 galletas enteras con crema incluída bien trituradas.




¿Cómo? ¿No sabes lo qué es una SMBC o no sabes hacerla?
Pásate por AQUÍ  y echa un vistazo.

El resultado muy rico, eso sí, cuesta sacarle el sabor a almendra y eso que yo he usado una almendra variedad "marcona" buenísima que compré en el mercado y con una potencia y unos matices de sabor geniales.

¿Quién se anima?


Un beso enorme, Belén.