domingo, 17 de diciembre de 2017

Galletas de jengibre y pimienta rosa

Hay dos olores a Navidad en mi casa: el del cocido de mi madre del día de Año nuevo y el de las galletas de jengibre con las que suelo decorar el árbol desde hace ya unos cuantos años.

Recetas de galletas de jengibre hay a montones y yo he probado muchas, pero hay una que me gusta especialmente y que no es mía, ni de mi abuela, ni de mi madrina... Es la receta de Mensaje en una galleta y  hace tiempo que dejé de buscar recetas de galletas de jengibre: me quedo con ésta.


¿Por qué me gusta esta receta?


Me gusta porque lleva miel de caña, que le da un toque distinto y un color precioso.

Me gusta porque son muy sabrosas, muy aromáticas y con un toque especial que les da la pimienta rosa.

Me gusta porque es una masa muy agradable de trabajar.

Porque quedan unas galletas muy lisas y resultan preciosas y perfectas colgadas en mi árbol año tras año.

Me gusta porque la receta, cada año, me recuerda la de cosas que he aprendido estos años desde que Estíbaliz y Miriam aparecieron en mi vida y todo lo que tengo que agradecerles...

Me gusta porque dejan un olor en casa a hogar, a familia, a buenos recuerdos, a intimidad.
Abrir enlace

¡Me gusta!

¡Y por eso te invito a que las pruebes y luego ya tú me cuentas!



galletas de jengibre



Yo he hecho la receta tal cual la explican ellas en su blog, sólo he cambiado alguna cosilla.

Ingredientes para hacer galletas maravillosas de jengibre

  • 100 gramos de azúcar moreno.
  • 75 gramos de miel de caña.
  • 200 gramos de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 1 huevo pequeño.
  • 400 gramos de harina, y si admite algo más le añadiremos poco a poco.
  • 1 cucharadita de nuez moscada en polvo.
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo.
  • 1 cucharadita de pimienta rosa (o una de pimienta negra).
  • 2 cucharaditas de canela.


Hacemos la masa de galletas de jengibre


Yo hago la masa en la Thermomix, pero que cada uno "tire" del aparatejo que tenga en casa y más le
ayude.

Comienzo poniendo el azúcar y todas las especias en el vaso de la Thermomix y reduciéndolo a polvo fino. Me gusta, y creo que es una de las claves para unas riquísimas galletas de jengibre que las especias estén recién molidas. Añado la mantequilla, el huevo y la miel e integro todo hasta que quede una masa homogénea. Y termino añadiendo la harina (si la tamizamos bien, si no lo hacemos no pasa nada tampoco). 

Cuando tengo la masa integrada, prefiero sacarla de la Thermomix y terminar de trabajarla a mano para ir sintiendo la masa y ver si le tengo que añadir algo más de harina.  Recuerda que dependiendo del  tamaño del huevo y de tu harina puede que necesite un poco más o menos.

No abuséis de la harina, queda una masa gustosa, que no se pega en las manos apenas, blandita y maleable. Y tampoco os paséis con el amasado, debemos tratarla como una especie de masa quebrada con amasado corto y ¡listo!

Antes de formarlas es aconsejable meter un rato en la masa en la nevera, la podremos extender mejor, quedará una superficie más lisa y no se deformarán al hornear. Pero si vamos con prisas (lo normal en estas fechas) y queremos hacerlas del tirón no hay ningún problema, y te sorprenderán los resultados.

Con la masa fría y estirada voy cortando mis galletas de jengibre. Este año las estrellas invitadas de mi árbol de Navidad serán unos simpáticos renos (el cortador lo compré en las tiendas TIGER). Una vez cortadas las galletas de jengibre, les hago un agujerito con la ayuda de una pajita para así después poder pasarles cuerda o hilo y colgarlas en el árbol.



galletas de jengibre



Horneado de las galletas de jengibre


Con el horno precalentado y sobre una superficie especial para hornear galletas o sobre un teflón (siempre es mi opción preferida) horneamos las galletas a unos 180º con calor arriba y abajo y en el nivel intermedio del horno durante unos 15- 20 minutos. Todo depende un poco del tamaño de las galletas y de lo crujientes o tiernas que os gusten.

En mi caso como las hago para decorar, prefiero dejarlas más bien duritas, pero si las hago para comer entonces las tengo unos minutos menos para que queden más tiernas. Como siempre digo: #pagustoscolores.

Disfrutad recortando las galletas y amasando con los críos, merendad unas cuantas y el resto utilizadlo para que vuestro árbol desprenda olor a galletas de jengibre por los cuatro costados.

¡Dicen que así papá Noel deja más regalos en el árbol!

¿Te animas a hacerlas? Pues venga, que estoy deseando que me digas qué te parecen.

Un beso enorme, 

            Belén


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Roscón de Reyes con AOVE

El roscón de Reyes es sin duda una de las elaboraciones más típicas en cuanto a repostería navideña se refiere, y parece que su origen nada tiene que ver con la adoración de Los Reyes Magos al Niño.


roscón de Reyes



Origen del Roscón de reyes

Parece que su origen se encuentra en las saturnales romanas. Entre los días 17 y 23 de diciembre, los romanos celebraban estas fiestas en honor del dios Saturno: se cerraban los comercios y los colegios, los juicios pendientes se suspendían, y parece que ser que se gastaban bromas y se solía "jugar" a intercambiar papeles entre esclavos y ciudadanos romanos, pasando esos días de fiesta los esclavos a ser los amos y viceversa.

Además era costumbre y ahí es donde entra en juego nuestro actual Roscón de Reyes, elaborar unas tortas redondas en forma de corona a base de dátiles, higos y miel, y siendo éste por lo que parece el origen de nuestros roscones actuales.

Son ya muchos los años que llevo haciendo roscones, en casa nos encantan y suelo hacerlos sin esperar a que sea Navidad. Podéis consultar mis recetas preferidas de roscones AQUÍ, y ver una especie de ranking rosconero que me dió por hacer ;;;)))

Pero este año quería compartir una receta especial que es la que hacemos desde hace mucho en casa y que hasta ahora no había compartido... ¡la de mi madrina!

No es una receta demasiado laboriosa, todo lo contrario, no tienes que empezar a hacerla días antes, no lleva masa madre... pero lleva un secreto maravilloso entre sus ingredientes ¡aceite de oliva virgen extra!

El resultado es un roscón de Reyes más ligero, muy esponjoso, nada mazacote. Y si hay alguna pega que ponerle, es que no es una masa sencilla del todo de manipular, porque queda bastante hidratada, de ahí que después no quede un roscón pesado ni denso cono la mayoría de los roscones que vemos y comemos por ahí.

Un poquito de maña, las manos con un poquito de aceite de oliva y paciencia serán las claves para obtener un delicioso y tierno Roscón de Reyes.


Ingredientes para un roscón grandecito

  • 75 gr. huevo batido
  • 100 gr. azúcar
  • 300 gr. harina de fuerza (yo uso "Harimsa")
  • 100 gr. leche templadita
  • 20 gr. levadura fresca
  • la ralladura de una naranja entera
  • 40 gr. aceite de oliva virgen extra
  • 15 gr. agua de azahar 


Maticemos algunos temas

Como siempre dependiendo de la harina la receta necesitará todo el líquido o menos cantidad. Así que de la cantidad total de leche nos reservaremos un poquito para añadir si es necesario al final. La masa queda húmeda, no se despega de las paredes del bol, ni se queda enganchada en el gancho amasador, es así, y por eso luego nuestro roscón quedará tan ligero y suave.

El agua de azahar que sea de buena calidad, yo uso siempre la de Tena.

El aceite que sea el más rico que tengáis, no temáis encontrarle después un sabor fuerte de aceite al roscón, no va  a pasar. Lo único es que conseguiremos un roscón más ligero y nada apelmazado.

Si queréis podéis ponerle un chorretón de ron a la receta (o de Cointreau como hace mi madrina), en ese caso lo que le pongamos de licor lo restaremos de leche.

Si no tenemos levadura fresca podemos usar levadura seca de panadero, recordando que tendremos que usar la tercera parte de seca que de fresca (unos 7 gr. de seca).



roscón de reyes



Elaboración de nuestro Roscón de Reyes

Comenzamos templando la leche un poquito en el microondas, solo debe estar templada, ya que si nos pasamos demasiado calentándola, anulará el efecto de la levadura.

Tal y como hemos comentado antes, reservaremos un dedito de la leche para ver si necesita nuestra receta añadírsela al final o no. De todos modos con la harina que yo utilizo y que os he dicho antes la receta está muy cuadrada y acepta la leche entera.

Diluimos la levadura fresca en la leche templada y reservamos.

En el bol de nuestro procesador o amasadora comenzamos poniendo el huevo un poco batido junto con el azúcar y la ralladura de naranja. Añadimos la leche con la levadura disuelta y seguimos batiendo con la ayuda del accesorio gancho. Incorporamos ahora el aceite, el agua de azar y el coñac en caso de que quisiéramos poner a nuestro roscón un poco de licor. Continuamos incorporando todos los ingredientes sin parar nuestra máquina. Por último integramos la harina y en este punto, si viéramos que la masa es muy densa, añadiríamos el poquito de leche reservado anteriormente.

Tenemos que realizar un amasado largo, a velocidad baja en mi KA yo suelo tener la masa del roscón entre 10 y 15 minutos amasando.


¿Puedo hacer roscón si no tengo amasadora?

Dudo mucho que los romanos para hacer sus tortas en honor de Saturno tuvieran Kitchen Aid, así que si no tienes amasadora no dudes en hacer tu roscón de Reyes a mano. Como el proceso de amasado es largo y no queremos que te de un parraque amasando, alterna amasados con tiempos de reposo. Como dicen los entendidos panarras: el reposo, amasa.

Una vez lista nuestra masa y con las manos un poquito mojadas de aceite para manipularla mejor, pasaremos la masa a un bol limpio aceitado para que haga su primer levado.

Yo pongo la masa en el bol y ya dentro de éste, le doy varios pliegues para que coja un poco de forma de bola ya desde el comienzo: piensa que tu masa es como un pañuelo y ve cogiendo de los cuatro extremos hacia el centro de la bola para que vaya cogiendo forma y plegándose sobre sí misma. Primero un extremo, luego otro, luego otro...

Tapamos con un trapo o con film plástico y dejamos unas dos horas en un ambiente cálido o hasta que veamos que ha doblado (incluso algo más) su volumen.

Pasado este tiempo sacamos la masa del bol y con nuestras manos mojadas de nuevo con un poco de aceite y sobre un poquito de harina desgasificamos la masa (le damos 4 meneíllos para sacarle algo del gas generado en la fermentación) y le damos una bonita forma de bola creando un poquito de tensión mientras la boleamos.

Ahora que no cunda el pánico. ¡Hay que formar el roscón! Tenéis que ser generosos haciendo el agujero, ya que si lo dejamos pequeño se cerrará durante el siguiente levado y durante el horneado final.

Haced un agujero a vuestra bola y meted las manos por el agujero, dejando que el roscón por el propio peso se descuelgue entre nuestras manos y vaya formándose mientras los giramos.

Yo termino de formarlo ya puesto sobre la bandeja de horno (forrada con papel o teflón), lo voy estirando y abriendo y poniéndolo formalito.

Tapamos de nuevo con un trapo y volvemos a dejar que leve hasta que doble su volumen. ¡No queremos que se pase de fermentación o nos subirá a lo ancho en vez de a lo alto!


¿Cómo saber si mi roscón ya está listo para hornear?

Además de que lo veremos cómo ha aumentado su volumen hay una sencilla prueba que debemos hacer para evitar que nos fermente de más: toca el roscón con la yema de los dedos, si queda la huella aún no está listo, si lo notas tenso y no deja huella ¡al horno con él!

Antes de hornear y mientras precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo, nos queda pincelarlo con huevo batido y decorarlo.

Ten cuidado a la hora de pincelarlo, puedes agujerearlo o desgarrarlo y que se nos venga abajo el roscón. 

Para decorarlo opta por la clásica fruta escarchada, las naranjas confitadas, la almendra laminada... y después reparte abundantemente pegotones de azúcar humedecida con agua o agua de azahar que le aportarán un toque extra crujiente a nuestro roscón de Reyes.

En el roscón de las fotos he optado por decorarlo con almendras fileteadas y sésamo ¡me encanta!

Yo horneo a la misma temperatura todo el rato, precaliento a 180º calor arriba y abajo y tengo el roscón unos 25 minutos. Si ves que se te dora demasiado simplemente tápalo con un poco de papel de plata o ponle una bandeja en un nivel superior.

¿Difícil? ¡Para nada!

Una vez pesamos e integramos todos los ingredientes el roscón se hace solo. Lo único que necesitamos es dejarlo su tiempo y que vaya levando tranquilito y contento.


¿Cuánto tardo en hacer el roscón?

En unas 5 horas de principio a fin puedes tener listo el roscón, dependiendo claro está de las condiciones de temperatura de cada casa Yo suelo empezar a hacerlo por la mañana, a eso de las 10h. y después de comer lo tengo ya horneado y listo para hacer la cata con el café.

Rellénalo de trufa o de nata montada o disfrútalo sin más, espolvoreado con un poquito de azúcar glass.



roscon de reyes



Conservar el roscón de Reyes

No os voy a engañar, pero en casa poca conservación tienen mis roscones porque vuelan. Deja lo que sobre dentro de una bolsa de plástico bien cerrada y cómetelo al día siguiente. Puede que esté algo menos tierno pero igual de rico. Tuéstalo un poquito en la tostadora si lo quieres más blandito, o congela en porciones para ir sacando trozos poco a poco. Una vez lo saques del congelador dale un golpe de horno o de micro y lo tendrás perfecto como recién horneado.

¿Comprar Roscones de Reyes? ¿Para qué?

¡Espero que te animes a hacerlo y cuéntame qué te ha parecido si lo haces!

Un beso enoooorme, 
 
      Belén.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Shortbread con semolina

Shortbread: galletas escocesas de mantequilla


El shortbread es sin duda una de las galletas escocesas más conocidas que hay, y su sencillez radica en que está elaborada a partir de tres ingredientes básicos: mantequilla, azúcar y harina.

Las proporciones de los ingredientes empleados en esta receta es una constante en todas las recetas que se pueden consultar, y no es otra que 1 parte de azúcar, 2 de mantequilla y 3 de harina.

Con una textura fundente en boca muy agradable, podemos además encontrar recetas que incorporan una pequeña cantidad de harina de arroz, lo que contribuye a darles un toque extra crujiente muy apetecible.

Ingredientes para nuestras shortbreads (molde redondo desmontable 18 cm.)

  • 50 gr. azúcar
  • 100 gr. mantequilla cortada en cubitos a temperatura ambiente
  • 150 gr. harina
  • 50 gr. semolina (sémola de trigo fina)

Mantequilla

Si el uso de ingredientes de calidad es siempre garantía de buenos resultados en nuestras elaboraciones, al tratarse de una receta con tan pocos ingredientes es, si cabe, más importante aún escogerlos de una calidad superior. Sobre todo pondremos especial cuidado a la hora de elegir una buena marca de mantequilla, ya que su sabor será el predominante en el shortbread

Azúcar

En nuestra receta vamos a usar azúcar blanquilla, si bien podéis encontrar recetas de shortbread con azúcar moreno o con un tipo de azúcar llamado Golden Caster sugar, que es un azúcar dorado y con un ligero toque a caramelo tostado. Si lo encontráis no dudéis en usarlo en las mismas proporciones que el azúcar blanquilla en la receta.

Harina

Usaremos una harina de repostería, sin fuerza, de la que solemos usar para galletas, magdalenas y bizcochos.

Uso de la semolina

Ya habíamos comentado que en algunas recetas de shortbread se incorpora una pequeña cantidad de harina de arroz, y leyendo encontré que también podía sustituirse por sémola (de trigo). Mi experiencia con la semolina en la repostería árabe no puede ser más positiva: las galletas Ma'amoul, las ghribas, la basboussa... llevan como principal ingrediente semolina y no pueden gustarme más. Aporta textura a la galleta y hará que la galleta se deshaga literalmente en nuestra boca, haciendo de nuestro shortbread un bocado sencillamente delicioso. Por ello me he tomado la licencia de incorporar semolina a la receta y no puedo estar más contenta del resultado. ¡No lo dudéis!



shortbread con semolina



Comenzaremos poniendo todos los ingredientes ya pesados en un bol y trabajando la masa con nuestros dedos. Debe quedar una masa compacta que se despega completamente del bol pero con un toque arenoso que aporta la semolina.

No debemos trabajar en exceso la masa.  Una vez tengamos una masa homogénea, engrasamos con aceite de girasol o spray desmoldante el molde que vayamos a usar, y con ayuda del dorso de una cuchara vamos repartiendo y alisando la masa de un modo uniforme por todo el molde, procurando que nos quede toda la superficie con un mismo grosor de un centímetro aproximadamente, aunque podemos encontrar shortbread de todos los grosores, formas y tamaños.

Decoramos los bordes apretando con el dedo pulgar todo el borde exterior de la galleta, o marcamos estrías con la ayuda de un tenedor, como más nos guste. No olvidéis pinchar con un tenedor o brocheta la superficie de la galleta para evitar que se infle y conseguir que nos quede una lo más plana posible.

Si vamos con prisas podemos pasar ya directamente al horneado pero es preferible dejar la masa reposando en la nevera media hora antes de hornearla.

Precalentamos el horno a unos 170º y horneamos con calor arriba y abajo en la posición intermedia del horno durante unos 45 minutos, o hasta que veamos que nuestro shortbread adquiere un bonito tono dorado. No deben dorarse demasiado, pero confieso que yo siempre les doy unos minutos de más porque me gustan muy crujientes.

Sacamos del horno y dejamos reposar el shortbread en el molde 10 minutos. Desmoldamos con cuidado y dividimos en porciones (12 para un tamaño como el aconsejado) con la galleta aún templada para que no se nos rompa al cortar con el cuchillo. De todos modos si se rompe alguna...¡mejor, vamos comiendo!

Espolvoreamos con un poco de azúcar y dejamos que se enfríen antes de comer.



shortbread con semolina



Conservación

Pueden durar ricas y en perfecto estado unos 4 o 5 días si las guardamos en un lugar seco y oscuro, en una lata o caja de galletas. Si bien la cantidad de galletas que salen con esta receta no es demasiado grande, una opción muy buena es congelar nuestro shortbread en bolsas herméticas tipo ziplock. Lo único que debes hacer es esperar a que se enfríen por completo antes de congelarlas y las tendrás perfectas cuando te apetezca comerlas con sólo sacarlas y esperar unos minutos.


Molde Nordic Ware

Para las galletas que hoy os traigo he usado este bonito molde de Nordic Ware y si vais a caer rendidos a sus pies y decidís hacer la receta utilizándolo, os aconsejo que hagáis receta y media para evitar que queden unas galletas demasiado finitas.




Definitivamente con estas galletas... ¡queda inaugurada la temporada de Navidad! Y no es que sean unas galletas típicas de Navidad, pero con el molde de Nordic ware han quedado taaaan bonitas!

Un beso enorme, 

         Belén.







jueves, 7 de diciembre de 2017

Alcachofas con gambones y estragón

Seguimos con recetas para los menús de Navidad. Hoy os propongo una receta sencilla y bastante rápida, pero llena de sabor y presencia: alcachofas con gambones y estragón.

Para hacer la receta necesitamos pocos ingredientes y muy fáciles de encontrar:



alcachofas con gambones y estragón



Ingredientes para dos raciones de alcachofas

  • 6 alcachofas (estamos en temporada, así que aprovechemos)
  • 8 gambones
  • 1 cebolla dulce
  • 2 cucharadas de salsa de tomate o tomate frito
  • 2 cucharaditas de estragón
  • sal
  • pimentón dulce
  • guindilla si nos gusta el toque picante
  • corteza de limón
  • aceite de oliva

Comenzamos pelando los gambones: lo único que hay que hacer es procurar que queden bien limpios y guardar todas las cáscaras y las cabezas, porque las vamos a usar para hervir las alcachofas ya peladas y cortadas en cuartos con ellas. Añadimos un trocito de cáscara de limón  y sal y cubrimos con agua. Llevamos a ebullición, hasta que las alcachofas estén blandas, hay que tener cuidado en no pasarnos hirviendo las alcachofas, ya que aún nos queda seguir cocinándolas con la salsa y los gambones, así que mejor que queden un poco enteritas. Sacamos las alcachofas del caldo y las escurrimos. Reservamos.

En una sartén con un chorrito de aceite de oliva sofreímos la cebolla picadita. Una vez tengamos la cebolla rehogada añadimos un par de cucharadas de salsa de tomate y mezclamos bien.

Incorporamos al sofrito de cebolla y tomate nuestras alcachofas escurridas, el estragón, el pimentón y enseguida un poco del caldo de cocción de las alcachofas para que no se queme el pimentón y nos amargue después el guiso.

Rectificamos de sal si hace falta.

Añadimos los gambones pelados por encima de las alcachofas, y en cuanto estén hechos (no os paséis cocinándolos) tendremos la cazuelita de alcachofas y gambones lista para comer.



alcachofas con gambones y estragón



¿Os gusta el picante?

Si os gusta el toque picante no lo dudéis: añadid un poco de guindilla o combinad el pimentón, mitad dulce y mitad picante, hasta encontrar el punto que más guste en casa.

Maridaje para nuestra cazuela de alcachofas y gambones

Porque estamos en Navidad y porque disfrutar de uno de esos maravillosos caldos que tenemos en España es un buen motivo para reunir a la familia o a los amigos alrededor de una mesa.

¡Un vino blanco bien frío, le va a ir de maravilla! 



vino blanco Botani



Un vino seco elaborado a partir de la variedad dulce Moscatel de Alejandría. En su añada 2015 fue nombrado como uno de los tres mejores vinos por menos de 20 €. Un blanco muy aromático y muy fácil de beber que gustará a todos.

Y por si te ha quedado alguna duda... ¡Vamos con el vídeo!





Un besazo enorme,

          Belén.

martes, 5 de diciembre de 2017

Torró de panet

Esta es una receta de esas que disfrutas haciendo y disfrutas mucho más compartiendo. El torró de panet, es un dulce navideño típico de la zona de Alcira (Valencia) hecho a base de boniato, cacahuetes y huevos.

No he podido averiguar si es torró de panet o panet de torró, porque voy preguntando a amigos y familiares que hablan valenciano y cada uno me dice una cosa, aunque ya se sabe que "tanto monta, monta tanto". En castellano vendría a significar algo así como turrón de panecito y es una delicia que no os podéis perder si queréis recuperar los sabores de siempre y el gusto por las Navidades tradicionales y sencillas.

Se prepara el relleno y se tiene a fuego lento sin parar de remover un ratito, se templa y se forman las tortitas o torrons formando paquetitos con obleas humedecidas. Es un proceso laborioso pero para nada complicado, y el resultado os va a encantar.



torró de panet




Para unos 15 torrons de unos 130 gr. cada uno necesitaremos:


Ingredientes


  • 500 gr. de cacahuetes crudos molidos
  • 500 gr. azúcar
  • 250 gr. boniato ya hervido y pelado
  • 6 huevos L
  • un par de ramitas de canela
  • la ralladura de un limón
  • 15 obleas
  • 1 vaso de agua
  • un bizcocho tipo genovés de 4 huevos, menos un trocito que desayuné yo ;;;))) ya lo verás en el vídeo.

Si no encuentras los cacahuetes molidos no pasa nada: haz como yo y tritúralos en tu Thermomix o procesador. Si te gusta que la pasta quede muy fina, tritura hasta conseguir casi una textura de harina, y si no te importan los trocitos de cacahuete déjalos menos triturados.

Haz el bizcocho unos tres o cuatro días antes, ya que queremos que esté seco para poder triturarlo bien. Yo hago siempre esta receta de bizcocho genovés. Para nuestros torrons he usado el bizcocho entero menos una porción... no pude resistirme y ataqué el bizcocho en un desayuno.


Preparamos el relleno de los torrons


Comenzamos preparando y pesando todos los ingredientes que vamos a utilizar.

En una cazuela a fuego suave ponemos el boniato, previamente aplastado con un tenedor o triturado, el azúcar, el vaso de agua, las ramitas de canela y la ralladura de limón. Y llevamos a ebullición.

Cuando arranque a hervir y siempre sin parar de remover lo tendremos a fuego suave durante 10 minutos, de tal manera que hierva muy despacito: si remueves sin parar la mezcla no se aprecian burbujas del hervor, pero si paras enseguida se ven.

Pasados los 10 minutos añadimos de golpe los cacahuetes triturados e integramos bien. Seguimos trabajando al fuego la mezcla durante unos 5 minutos. Mientras tanto, separamos las claras de las yemas y montamos las claras a punto de nieve.

Añadimos el bizcocho triturado. Yo no lo echo todo de golpe, porque según el tamaño de los huevos admitirá más o menos. Así que añadimos el bizcocho, pero reservando una pequeña cantidad por si hace falta añadir luego más.

Trabajamos bien la masa de los torrons y añadimos las yemas un poco batidas y el merengue en dos o tres veces.

No importa que el merengue se baje, no tenemos que hacer movimientos envolventes, simplemente integrar y trabajar la masa y procurar que no se nos agarre la mezcla al fondo de la cazuela.

Si vemos que la mezcla está demasiado fluida añadimos el resto del bizcocho. Yo he añadido el bizcocho entero (menos el trocito) para hacer mis torrons de panet.

Retiramos los palitos de canela y dejamos que la mezcla se temple y engorde un poquito.


Formado de los torrons


Las obleas nos van a servir de envoltorio o de paquete para formar nuestros torrons de panet, lo único que tenemos que hacer es humedecer algo las obleas para que no estén quebradizas y podamos envolver el relleno en ellas sin que se rompan.

Para eso, cogemos una servilleta o un trapo de algodón bien limpio y lo mojamos con agua del grifo. Lo escurrimos y lo extendemos sobre la superficie de trabajo. Ponemos la oblea en medio del trapo y la envolvemos para que la humedad del trapo la vaya reblandeciendo y haciéndola dúctil y maleable pero sin que se rompa o humedezca en exceso.


torró de panet



Una vez probamos que la oblea se dobla sin quebrarse y la notamos más flexible (no debemos pasarnos al humedecerla o se volverá babosa y se romperá) ponemos el relleno ya preparado y templado (unos 130gr.) en el centro de la oblea, intentando que quede forma circular y dejando unos 3-4 dedos alrededor del relleno de oblea.



torró de panet



Vamos doblando la oblea sobre el relleno formando nuestro torró (paquetito), y una vez cerrado por completo lo pasamos por ambas caras por harina. esta operación hará que absorba la humedad y evitará así que se humedezcan.



torró de panet



Reposo de los torrons


¿Terminados? ¡Casi!

Podemos empezar a comérnoslos ya, a estas alturas se perfectamente que más de uno no habrá podido resistirse a meter la mano en la mezcla y sucumbir... una y otra vez.

Pero aún no hemos terminado del todo, y los torrons no estarán perfectos en cuanto a su verdadera textura y consistencia hasta pasados tres o cuatro días
Durante estos días de reposo, los dejaremos en una fuente enharinada y les iremos dando la vuelta: un día que reposen por una cara y otro día por la otra. Así hasta que los notemos ya más consistentes y las obleas bien secas.

Retiramos el exceso de harina de la superficie y cortamos cada tortita o paquetito en  unas 4-6 porciones, como si fuera un quesito.



torró de panet




Conservación de los torrons de panet


Se conservan unas dos o tres semanas sin ningún tipo de problema. Guárdalos en un lugar seco y oscuro dentro de una caja de lata o de galletas y ve cortando las porciones a medida que vayas consumiendo. Aunque en casa nunca han durado tanto tiempo, la verdad.



torró de panet



Curiosidades


Se les llama también turrón de pobres, ya que los cacahuetes son bastante más baratos que la almendra. 

Podéis hacer la receta tal cual usando almendra molida cruda en vez de cacahuetes, pero hacedme caso: con cacahuetes están mucho más ricos.

Espero que disfrutéis mucho con la receta y que si la hacéis me dejéis algún comentario, y por si queda alguna duda... ¡Dentro vídeo!






Un beso enorme,
     
             Belén.



P.D. Gracias a mi querida Julia por compartir el recetario secreto de su madre y por ayudarme en la elaboración de la receta en una mañana de risas y dulce.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Macarons con forma de pollito y crema de yema

Macarons Pollito

Hacer macarons de diferentes formas no es tan complicado como parece, es sólo cuestión de un poco de maña y de paciencia y de respetar entre volumen y volumen unos tiempos de secado para que las formas y los colores de las figuras no se entremezclen.

Hoy hacemos macarons con forma de pollito, y vamos a ver unos trucos para que no os resulte demasiado complicado y os animéis a hacerlos.



macarons pollito



Para unos macarons pollito perfectos


  • Yo prefiero trabajar con masas más densas, los volúmenes son más fáciles de hacer, se secan rápido y la masa se integra perfectamente sin emborronarse unos colores con otros.
  • Separa la masa en tantos boles como colores quieras usar en el diseño y rellena las mangas con boquillas de diferente tamaño: la 12 para los macarons y las partes centrales, y una más pequeña para detalles: crestas, alitas, ojos, nariz...
  • Comienza por el cuerpo redondo o parte central del macaron y déjalo secar unos 5 minutos. 
  • Continúa haciendo la cresta, formando bolitas y dejando espacio entre ellas para después de esperar otros 5-10 minutos colocar las bolitas intermedias sin que se pierdan unas en otras.
  • Para hacer las alitas usa la boquilla más mini y dibújalas sin miedo sobre el cuerpo central del macaron, estará algo seco pero terminarán por integrarse.
  • Seca tus macarons como tengas por costumbre, a mí un secado exprés rápido en el horno a unos 40º siempre me funciona, y ahora en invierno con la humedad mejor aún.


Superficie de horneado idónea


Ya sabéis porque os lo he comentado más veces, que yo para hornear mis macarons uso láminas de teflón como éstas de AQUÍ. El problema es que a la hora de escudillar los macarons con formas, las láminas de teflón transparentan muy poco y no dejan ver las plantillas que tanto nos van a ayudar para conseguir unos macarons con forma de pollito parejos.

Yo lo soluciono de un modo muy sencillo: coloco el teflón sobre la bandeja del horno, encima la plantilla-guía y encima una hoja de papel de horno, a través de la cual se transparentará sin problema la plantilla. ¡Por cierto, no olvides retirar la plantilla antes de meter en el horno tus macarons!



macarons pollito



Horneado de los macarons pollito


Como siempre y a modo de recomendación, luego cada uno tendrá que trabajar con su horno, hornea tus macarons a 150º durante 12 minutos para un tamaño mediano de unos 4 cm. de diámetro,  con calor arriba y abajo en una posición intermedia de tu horno. 

Y si todavía andas un poco "pez" en esto de hacer macarons échale un ojo a esta entrada que te va a ir muy bien para empezar a saber más sobre cómo hacer macarons.

Y por si no lo tienes claro...¡dentro vídeo!







Rellena tus macarons pollito: yema pastelera


Un relleno de yema será el toque perfecto para sorprender a todos con estos macarons. Además usaremos las yemas que se nos han quedado colgadas después de elaborar los macarons.

Es muy sencillo, sólo necesitamos: la misma cantidad de yemas, de azúcar y de agua.

Comenzamos haciendo un almíbar con el agua y el azúcar.  Debemos llevarlo hasta punto de bola fuerte (122º-124º) y veremos que el volumen inicial del almíbar casi se ha reducido a la mitad.

Dejamos enfriar un poco el almíbar y lo vamos añadiendo poco a poco sobre las yemas algo batidas. Podemos hacerlo a mano con la ayuda de unas simples varillas o con nuestro robot de cocina, escogiendo una velocidad media-baja.

Una vez integrado todo el almíbar llevamos la preparación al fuego y trabajamos la yema pastelera sin parar de remover hasta que espese.


Para una crema de yemas perfecta

  • Recuerda que a mayor densidad del almíbar, más espesa quedará la crema.
  • Del mismo modo cuanto más cocines al fuego la yema, más espesará al final.
  • Trabaja la yema a fuego suave y sin prisas, y no pares de removerla.

¿Te animas a hacer la receta de hoy?

Y si te gusta practicar con formas y macarons no te pierdas mis macarons unicornio, ni los macarons BOOH!


Un beso enorme, 

           Belén.


P.D. Por cierto y si te ha gustado mi entrada y aún no has votado... ¿Me ayudas con tu voto? estoy en la final del concurso BLOGUEROS COCINEROS 2017 de Canal Cocina, y tu voto me va a venir genial. 

Te dejo aquí el link para que votes si quieres y no te importa perder un par de minutos haciéndolo. 

Debes  VALIDAR tu correo primero, después registrarte con ese mismo correo y rellenar un par de datos que solicitan, ya después a votar! 

lunes, 20 de noviembre de 2017

Garbanzos con calabaza y estragón

¡Viva el cuchareo!
No hay nada mejor para estos fríos que ya han llegado que los platos de cuchara , porque además de ricos y reconstituyentes, suelen ser platos económicos y completos nutricionalmente.

En casa un día a la semana toca legumbres sí o sí, no suelen ser los platos preferidos de los más pequeños (al menos por aquí) pero hay que ingeniárselas para que se los coman: sin "verde", sin patata, sin chorizo...

Y después de muchas recetas de garbanzos y de muchas intentonas fallidas de que se coman un plato en condiciones, ésta es mi propuesta definitiva y la que se comen, no a gustísimo, pero sí bastante conformes ¡y a mi me encanta!



garbanzos con calabaza




INGREDIENTES (4/5 personas)

  • 2 botes de los grandes de garbanzos ya cocidos
  • media cebolla dulce picadita
  • 75-100 gr. de taquitos de jamón 
  • 2 cucharadas salsa casera de tomate, o tomate fresco picadito o tomate frito de bote (lo que tengamos a mano, nos servirá para hacer el sofrito)
  • un buen trozo de calabaza
  • una patata mediana (opcional)
  • pimentón dulce
  • 3/4 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • sal
  • perejil y estragón
  • azafrán
  • agua
  • huevo duro para servir



Garbanzos con calabaza




Comenzamos echando unas 3/4 cucharadas de AOVE en la cazuela donde vayamos a hacer nuestros garbanzos. Añadimos la cebolla, el jamón y la calabaza y rehogamos hasta que vayan cogiendo color.

Continuamos con un par de cucharadas de salsa de tomate, da igual que sea casera, comprada, tomate fresco picadito o frito de bote. Si nos gusta también podemos poner ahora una patata cortada en cuadraditos, que además servirá para espesar un poco más el caldo.

Terminamos con el pimentón, el azafrán o colorante alimentario (por supuesto mejor siempre optar por un buen azafrán, que no sólo dará color sino además un aroma increíble) y enseguida el agua para que no se queme el pimentón y amargue. Añade agua para que cubra los garbanzos y un poquito más, según lo trabado que te guste el caldo.

Enjuagamos los garbanzos y los incorporamos a la cazuela. Sal, estragón y un poco de perejil y ¡garbanzos listos!

Sólo nos queda dejarlos que cuezan hasta que el caldo "engorde" y la calabaza esté blandita.

Para servirlos yo siempre hago huevos duros y pongo medio huevo picadito por persona en el momento de servir.

¿Cómo que no lo ves claro? Pues ahora lo vas a ver clarísimo...¡Dentro vídeo!



                       



Porque los platos de cuchara reconfortan cuerpo y alma, porque son completos, porque comer de cuchara "hace familia", porque suelen ser más económicos y porque con cuchara #todoestamasrico.

¿No me digas que no es sencillo y rápido comer bien y comer de cuchara?

Un beso enorme,

       Belén.