domingo, 22 de diciembre de 2013

Galletas Springerle: una maravilla que se come!!


Llevaba tiempo queriendo hacer estas galletas, pero cuando me ponía a hacer el pedido, me echaba hacia atrás por el precio de los moldes, que antes de empezar hay que señalar que de baratos nada, oiga!!

Pero este año, me dije que ahora o nunca y me hice con dos moldes de unos 20 euros cada uno ( de los más económicos que hay) y con los ingredientes necesarios para hacerlas.

Que ¿qué me llamaba la atención de estas galletas para querer hacerlas? Pues os seré sincera: comérmelas no era mi principal motivación, básicamente porque llevan anís, y a mi el anís no me va demasiado. Pero ese color tan blanco, esos relieves tan delicados y marcados en las galletas, los dibujos y el olorcillo a viejo que desprenden...¡Tenía que hacerlas sí o sí!!



Los moldes, los aromas y pastas que intervienen en su elaboración, así como el hartshorn o carbonato de amonio podéis adquirirlo en Cukiart Valencia, que es donde yo he comprado todo.

¿Harsthorn? sí, hartshorn. Ese "palabro" casi impronunciable, es el ingrediente estrella de estas galletas. El carbonato de amonio, es el precursor de la levadura tipo "Royal" y es lo que proporciona a estas galletas una textura abizcochada tan especial. 

La receta evidentemente no es mía, he hecho la que aconsejan en la misma página de Cukiart, y he seguido los pasos CASI al pie de la letra, así que os pongo el enlace a esa receta y os cuento mis consejos, trucos y problemas que yo he encontrado al hacer la receta.

Galletas Springerle

Receta salen unas 40 galletas.



  • No os asustéis ante el intenso, intensísimo olor del hartshorn, la verdad es que tira "patrás". Tan sólo seguid las recomendaciones de la receta y dejadlo disuelto con la leche un buen rato ( yo lo tuve más de una hora) para que se neutralice y podamos usarlo. Así que tened en cuenta empezar un poco antes con este paso antes de poneros a hacer las galletas.
  • La harina que yo usé por recomendación de Cukiart es la de la marca RIO.
  • No tengáis la tentación de comer un pedacito de masa cruda: no pasa nada, pero puede causar irritación estomacal. Vamos que os lo estoy pintando bonito ¿no?
  • Yo tuve que corregir la cantidad de harina, porque pese a seguir al pie de la letra las recomendaciones de la receta, no había manera de trabajar la masa. Es verdad, que la masa con el reposo mejora su textura, pero si veis que os pide más harina, deberéis rectificarla añadiendo pequeñísimas cantidades de harina poco a poco, hasta que resulte una mezcla maleable.
  • A la hora de formar las galletas, es importante pincelar bien con harina los moldes cada vez que vayamos a recortar una galleta, de lo contrario el desmoldado será costoso y se nos deformará la galleta.
  • Hay que dejar reposar las galletas ya formadas unas cuantas horas para que se seque bien la superficie y el grabado se endurezca para luego no deformarse durante el horneado. Yo las hice por la tarde y las dejé en la nevera toda la noche hasta el día siguiente. Pasadas estas horas, al tocar las galletas las notaréis duritas y con una especie de costra, es el momento de hornearlas.
  • Para que durante el horneado las galletas rompan por abajo y no por arriba tenemos que pasar la mano humedecida por la parte inferior de cada galleta, eso debilitará dicha parte y será la primera en ceder mientras las horneamos, así el diseño de las galletas estará totalmente protegido. Pese a la recomendación que nos hacen desde Cukiart, yo no lo hice y salieron bien, pero la próxima vez prometo ser más obediente y hacerlo.
  • Si bien la temperatura recomendada de horneado es de 130º, yo os aconsejo realizar primero una hornada con dos o tres galletas solamente, para ver qué tal os funciona esa temperatura. A mí se me inflaron tanto las primeras que se me agrietaron y se desdibujó el relieve. Así que en mi caso horneé a menos temperatura y alargué el tiempo de horno.
  • Deben quedar blancas, no esperéis a que se doren.
  • Si queréis potenciar el color blanco, podéis añadir colorante blanco, aunque yo sin añadirlo he conseguido unas galletas bien blanquitas.
  • Recordad que si bien al sacarlas del horno están ricas con su saborcito a limón y a anís, se recomienda guardarlas 4 semanas para que adquieran su textura idónea en cajas de lata, y pueden aguantar hasta 6 meses.
  • Yo agujereé algunas galletas con una pajita para respués poder decorarlas con un poco de rafia y tener el árbol de Navidad más bonito y perfumado de todo mi barrio, jajajaja!!


No son difíciles de hacer, tan sólo que requieren unas horas de secado y al principio pueden dar la lata un poco con el horneado, pero quedan tan bonitas que creo que vale la pena intentarlo.

Un beso grande, pasad una Nochebuena, que ya la tenemos aquí, llena de paz, salud y amor y espero que os estén gustando las entradas navideñas que con tanto cariño os estoy preparando.

                                                Belén.





4 comentarios:

  1. Unas galletas preciosas. Me voy a poner ahora mismo con ellas ya te contare que tal. Besos y feliz navidad.

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  2. Me encantan estas galletas, te han quedado genial felices fiestas .bs.

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  3. un beso enorme, Belén! Feliz Navidad para tí también! Besos desde Galicia...

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  4. que preciosidad, tienes unas manos que valen un mundo :D

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