martes, 12 de mayo de 2015

Pannacotta

Este postre lleva intrigándome desde hace mucho tiempo, me encanta cocinar desde pequeña pero hoy y ahora que no me oye casi nadie, confesaré que soy algo "tiquismiquis" para comer.

Los lácteos no son santo de mi devoción, las texturas blandas, y las gelatinosas se me hacen cuesta arriba, así que con estas premisas lanzarme a investigar sobre la pannacotta se me hacía bola, la verdad.

Pero con el pedazo de mermelada que hice el otro día pensé que era el momento de probar uno de los postres más típicos de Italia y probarlo de una vez por todas.

Y es que a veces me confieso algo "niña" para comer, o mejor dicho para no comer, y discrimino alimentos o comidas sin siquiera darles una oportunidad, pero "el discriminar se va a acabar". Me estoy haciendo mayor y ya pruebo el queso, hago catas de vino y cerveza (antes cosas impensables), como verduras crudas y me estoy animando con las texturas imposibles.

Literalmente "nata cocida" su origen es piamontés, si bien hoy su consumo está generalizado en todo el país. Es un postre delicado, suave y con una textura similar al flan, algo más endeble quizás, de hecho para darle mayor cuerpo en muchas recetas se abusa del uso de la gelatina, restándole a la receta una de sus caraterísticas principales.

En la mayoría de las recetas que he consultado usan nata y leche en diferentes proporciones, yo en esta ocasión me he guiado a ciegas por lo que sobre la pannacotta cuentan en el maravilloso blog italiano Giallo Zafferano, si os gusta la cocina italiana no os lo podéis perder y vamos a hacerla sólo con nata.

Mi única licencia ha sido añadirle mi receta de mermelada de fresas en 3 minutos.

Vais a ver qué sencillo y rápido se hace!!!

  • 6 gr. de cola de pescado
  • 150 gr. azúcar glass
  • 500 ml. nata para montar
  • vainilla


Comenzamos poniendo a remojo en agua fría las hojas de gelatina, unos 10 minutos serán suficiente para que se queden bien blanditas.

Mientras, ponemos en un cazo al fuego la nata, el azúcar y la vainilla ( una vaina con un corte a lo largo o como yo, una tsp de vainilla de Madagascar)

A fuego lento integramos todo bien, removiendo de vez en cuando hasta que el azúcar se disuelva por completo. En ese momento  y sin dejar que la nata rompa a hervir, añadimos la gelatina ya hidratada y removemos bien hasta su completa disolución.


Pasamos la nata por un colador y rellenamos las copas o los vasitos elegidos. Es un postre muy visual, escoged copas, vasitos de yogurt, copas de helado... Y los botes con su tapa como el de las fotos es una idea fantástica si pensáis llevarlos de postre a casa de algún amigo o familiar.

En unas 5 o 6 horas en la nevera tendremos el postre listo, aunque una opción perfecta es prepararla el día de antes y decorar con la mermelada o la fruta fresca en el momento de ir a consumirla.



Rematad el postre con mermelada, fruta fresca, caramelo, miel, coulis...

Y si os gusta investigad un poquito porque las posibilidades que ofrece la pannacotta son enormes.

Por cierto, me ha encantado!!!

Un beso o mejor un bacio, como dirían en Italia, 

                                                                Belén.


3 comentarios:

  1. Guau que pinta mas rica. Una receta fantástica, tiene una pinta deliciosa. Gracias por compartirla nos ha encantado.

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  2. Mmmm, me encanta la pannacotta, la hago muchas veces. Vaya pinta tiene la tuya, con fresas, qué rica. Qué fotos tan bonitas, me comía un vasito ahora mismo. Un besico y gracias por la idea.

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  3. Muy ricas e ideales presentadas estas pan acotas, la verdad que es una receta muy rica.
    Besos crisylaura.

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