domingo, 5 de junio de 2016

Crema de calabaza con naranja y jengibre.

Pues con esta crema de hoy inauguro una serie de recetas en el blog que si bien seguiremos englobando en nuestra #cocinaparatorpes su denominador común va a ser el hecho de que serán propuestas frescas, rápidas y ligeras, perfectas para la temporada de calor que ya comienza.

Muchas veces a la hora de escribir las entradas en el blog, tiro de ideas que voy viendo en otras webs, de fotografías, de libros de cocina… Siempre sabéis que me gusta poner mi toque y acercaros recetas sencillas y fáciles de hacer pero que siempre tengan mucho de mí y de mi cocina.

En otras ocasiones pruebo cosas en restaurantes que me sorprenden y resultan inspiradoras, o como en esta ocasión, son mis amigos los que me siguen sorprendiendo con sus artes culinarias.

Una crema ligera, con un color que entra por los ojos, fresca y con un punto ácido y picante: el ácido del zumo de naranja y el picante del jengibre fresco. Sin duda junto con el gazpacho y el ajo blanco, es una de mis cremas preferidas en los meses de verano.



INGREDIENTES ( unas 4 raciones)

  • 500 gr. aproximadamente de calabaza pelada, troceada y sin pepitas
  • 1 patata mediana
  • 1 cebolla tierna
  • Zumo de una naranja
  • Caldo de pollo
  • Sal y jengibre rallado fresco
Comenzamos poniendo en una cacerola la calabaza troceada y la patata y la cebolla peladas y en trozos, más o menos todos de un mismo tamaño. Cubrimos con agua, añadimos algo de sal y ponemos a hervir.

Cuando las verduras estén blanditas, las retiramos del fuego y las escurrimos bien.

Disponemos la calabaza y el resto de ingredientes en un procesador de alimentos (yo uso el Thermomix porque me gusta como deja las cremas de finitas), y añadimos el caldo de pollo, que podemos haber hecho previamente con unas carcasas de pollo y unas verduras o del comprado. Para la textura que yo quiero conseguir, suelo añadir dos vasos de caldo de pollo.

Trituramos todo y añadimos a la crema el zumo de una naranja y jengibre fresco  rallado a nuestro gusto . 

Rectificamos de nuevo de sal, y comprobamos la textura más o menos líquida que nos ha quedado así como la acidez que aporta la naranja. Si queremos una crema más fluida añadiremos caldo o zumo de naranja en función del sabor más o menos ácido que queramos proporcionarle a nuestra crema. 



Reservamos la crema bien fresquita en la nevera, y a la hora de servirla podemos acompañarla de un chorrito de "créme fraiche" o de nata.

Como ya os decía al principio es un primer plato refrescante, rápido y muy sencillo de elaborar, de los que no hay que perder de vista estos meses de verano.


Seguro que os gusta y refresca a partes iguales!!

 Un besazo, Belén.

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