viernes, 2 de junio de 2017

Clafoutis

Tiempo de jacarandas en flor, tiempo de albaricoques y brevas, tiempo de arreglar armarios, de buenos propósitos que ya está el verano a la vuelta de la esquina y ¡tiempo de cerezas!

El mes de junio es uno de mis meses preferidos, un mes cálido y lleno de luz que me trae año tras año a mis recuerdos de niña y a la ilusión con la que esperaba el final de curso.

Y en uno de esos recuerdos de mi infancia... las cerezas. Cuando mi madre traía a casa el primer montón de cerezas de la temporada. Al volver del colegio a la hora de comer yo me abalanzaba sobre la bolsa de la fruta para devorarlas y mi ella me frenaba en seco con un firme "primero hay que lavarlas".

Las enjuagaba debajo del grifo de la cocina y las ponía en el frutero de cristal de la abuela Natalia. Una vez limpias y llenas de refrescantes gotitas de agua empezábamos a comerlas y a disfrutarlas.

Me gustan solas, en mermelada y en cualquier elaboración que las incluya, y esta receta no es una excepción.






El clafoutis es un típico dulce francés originario de la región de Limousin. Una sencilla receta hecha desde siempre con cerezas frescas (luego surgieron diferentes variantes con distintos tipos de frutas) y una masa similar a la de los crêpes de leche o nata, harina, huevos y azúcar.

Las cerezas podemos deshuesarlas, pero los más puristas dicen que la tarta queda más sabrosa con los huesos, y yo que no es que vaya sobrada de tiempo prefiero dejar los huesos "puestos".

Si bien el clafoutis #detodalavidadedios lleva sólo cerezas, podemos encontrar recetas con un montón de frutas diferentes, y yo he optado por una mezcla de fresas, cerezas y un trozo de ruibarbo que tenía "viudo" por la nevera.










INGREDIENTES 

Para un molde de unos 20 cm. de diámetro.

  • 100 gr. harina
  • 100 gr. azúcar más una cucharada para el molde.
  • vainilla
  • 4 huevos
  • 50 gr. mantequilla fundida y templada
  • 100 ml. nata líquida
  • Cerezas, fresas y ruibarbo. Toda la fruta limpia, y el ruibarbo y las fresas troceados. Las cerezas con o sin hueso, según queráis.

Engrasamos el molde y distribuimos la cucharada de azúcar por la base. Disponemos la fruta por toda la base del molde bien "apretadita" porque queremos que lleve mucha fruta.

Mezclamos en un bol la harina, la sal, la vainilla y el azúcar. Incorporamos los huevos de uno en uno y la nata líquida, y terminamos con la mantequilla fundida y ya templada.

Echamos la crema obtenida por encima de la fruta y metemos en el horno precalentado a 180º hasta que esté bien doradita (unos 30-40 minutos).

Servir la tarta espolvoreada generosamente con azúcar glass y consumir caliente, templada o fría. ¡Va a estar rica a cualquier temperatura!

¿Quién se animaaaa?

Un beso enorme, Belén.




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