sábado, 9 de septiembre de 2017

Carpaccio de calabacín

Ya, ya sé que dentro de nada entraremos en época de calabazas, guisos y pucheros, que el verano ya está dando sus últimos coletazos y que, al menos hoy, ya he tenido que taparme un poco porque comienza a hacer "fresquito".

Pero también es verdad que septiembre es mes de buenos propósitos, de querer quitarnos los kilos ganados durante los "cerveceos", las tapas y los atardeceres con mojitos del verano, y por eso esta receta nos puede venir genial.

El carpaccio es básicamente una preparación en la que presentamos la carne o el pescado crudos, marinados y cortados en finísimas láminas, pero al cobijo de la palabra carpaccio y de ese laminado ultrafino aparecen nuevas ideas y la de hoy con calabacín es prueba de ello.


CARPACCIO DE CALABACÍN (para dos personas)


  • 1 calabacín mediano bien limpio sin cortar
  • 8-10 tomates secos
  • Aceite de oliva virgen extra-AOVE
  • piñones (crudos o tostaditos en la sartén)
  • lascas de parmesano
  • zumo de 1 limón
  • sal y pimienta





Comenzamos cortando el calabacín en láminas finísimas con la ayuda de la mandolina o de un pelador de verduras que corte muy bien.

El mundo mandolina es variado y extenso con un montón de modelos y diseños y os puedo asegurar que nunca había tenido la necesidad de comprar una, sobre todo porque no son baratas y menos si son de buena calidad. Pero estoy feliz con la que me he comprado y es que la uso a diario y ahorro en tiempo y en accidentes caseros. Es muy segura y lo más importante a mí me resulta cómoda de limpiar. Podéis echarle un ojo AQUÍ.

Comenzamos poniendo a remojo con agua calentita los tomates secos para que se rehidraten y después añadirlos al aliño.

El calabacín no lo pelamos, sólo lo limpiamos bien y le quitamos los extremos.

Disponemos los calabacines bien extendidos sobre la fuente o plato en el que vayamos a preparar la receta y rociamos más que generosamente con el zumo de limón. No escatiméis en zumo: la receta pone que añadáis el zumo de un limón, pero si es pequeño o con poco zumo ponedle dos. El limón, su acidez es lo que jugará a nuestro favor en esta ensalada quitando parte del característico amargo del calabacín. Reservamos.

Mientras el calabacín se macera un poco preparamos el aliño: en un poco de AOVE (a gustos según las calorías que queramos ahorrar y los kilos que nos sobren...) añadimos sal y los tomates rehidratados cortados en trozos pequeños y emulsionamos un poquito. Podéis añadir también un poco de pimienta molida y aceto balsámico, pero os lo dejo un poco "a gusto del consumidor".

Por encima del carpaccio disponemos unos cuantos piñones, el aliño de AOVE con los tomates y para rematar el carpaccio unas lascas de queso parmesano (¡sin pasarse que estamos a dieta, oiga usted!).





¡Y ya! ¿Yaaaaaaaaa? ¡Ya!

Como siempre digo comer rico no tiene que ser sinónimo de elaboraciones largas y costosas. Y sin duda el carpaccio de calabacín es la prueba perfecta de ello. Ya sé que muchos podéis tener cierta reticencia a comer el calabacín crudo, pero bien marinado con el limón queda riquísimi y el contraste de sabores y texturas de todos los ingredientes os aseguro que os va a encantar.

Y como una imagen vale más que mil palabras... ¡dentro vídeo!








Espero que lo hagáis y que por supuesto os guste, todo lo que os traigo es con esa ilusión.

Un beso grande, Belén.




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