miércoles, 8 de noviembre de 2017

Papas fritas caseras

Que levante la mano si hay alguien en la sala al que no le gusten las papas, las patatas fritas de bolsa de toda la vida, vamos.

Seguro que alguno hay, pero es raro, porque sin duda creo que junto con las aceitunas son el aperitivo estrella en todas las casas.

Pese a todo, su gran cantidad de calorías, el uso de azúcares en su elaboración industrial, la cantidad desorbitada de sal que se les añade y el uso en muchos casos de aceites vegetales (entiéndase aceite de palma) las hace nutricionalmente poco aconsejables.

Pero la cosa cambia si...¡si las hacemos en casa nosotros!

 A ver, las calorías no se van a ver reducidas porque patatas, fritas y en aceite de oliva es una bomba de relojería, pero escogiendo nosotros la cantidad de sal y el aceite para freírlas podemos hacerlas algo más saludables.



papas fritas caseras


Lo primero para tener éxito en la realización de la recetilla en cuestión es comprar una buena variedad de patatas: patatas para freír, para que no nos queden blandurrias ni harinosas.

Lo segundo es hacernos con una mandolina (un pelapatatas también puede servirnos, pero el riesgo de perder un dedo o dos, aumenta escalofriantemente). Yo uso esta mandolina y estoy encantada porque además de tener buena calidad es muy estable y eso se agradece a la hora de cortar en rodajas bien finitas y uniformes las patatas.

Podéis optar entre freír las patatas con o sin piel. Si optáis por freírlas con la piel, evidentemente dadles un buen lavado antes.

Una vez cortadas bien finas, yo les doy un enjuague en agua para quitarles un poco de almidón y a continuación las seco bien con papel de cocina para retirarles el agua y que luego, ¡horror! no me salpiquen.

El truco: una buena cantidad de un buen aceite de oliva, una temperatura adecuada (alta, que al echar las patatas chisporroteen) y no hacer las patatas de muchas en muchas para evitar que se nos baje la temperatura del aceite.

Sólo hay que ir dándoles la vuelta con una espumadera y esperar a que cojan el doradito que más nos gusta.

Una vez bien doradas las sacamos del aceite y las dejamos escurrir un buen rato sobre papel de cocina para que suelten algo de la gran cantidad de aceite que han absorbido durante la fritura.

¿Te apetece unas papas clásicas? ¡Sálalas con moderación y disfruta de ellas!

¿Te sientes inspirado y quieres probar sabores diferentes? Echa mano de especias como romero, tomillo, perejil, especias para fajitas tipo Tex mex o prueba con el increíble toque ahumado que le da la sal ahumada como he hecho yo con las mías.

¡Ojo con la sal ahumada! Es muy potente. Sólo con un gramo podemos ahumar un kilo de alimento, así que si os apetece probarla id añadiendo muy de poco en poco y ya me contaréis el resultado.

Podría seguir el post hablando de cómo conservarlas, pero ¿PA QUÉ?... ¡no va a quedar ni una!
En cualquier caso cerraditas en una bolsa o en un tupper (yo prefiero en un tupper) en un sitio seco y oscurito aguantarán varios días sin problemas.



papas fritas caseras



¡No me digáis que no están diciendo cómeme!

Un beso enorme, 

             Belén.

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